6/6/09

Voy, le mato y vuelvo

Voy, le mato y vuelvo dirigida por Enzo G. CastellariTITULO ORIGINAL: Vado... l'ammazzo e torno
AÑO: 1967
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: Italia
DIRECTOR: Enzo G. Castellari
GUIÓN: Enzo G. Castellari, Tito Carpi, Giovanni Simonelli (Historia: Romolo Guerrieri, Sauro Scavolini)
MÚSICA: Alessandro Alessandroni, Francesco De Masi
FOTOGRAFÍA: Giovanni Bergamini
REPARTO: Edd Byrnes, George Hilton, Gilbert Roland, Stefania Careddu, José Torres, Ivano Staccioli, Gérard Herter, Ignazio Spalla, Adriana Giuffrè, Valentino Macchi
PRODUCTORA: Fida Cinematografica

El pistolero Monedero y su banda roban un tren con un cargamento pesado de oro, pero uno de sus hombres lo engaña y esconde la carga. Ante tal traición, es asesinado, pero sin llegar a revelar donde escondió el botín y parece que la única pista que puede ahora conducirles al oro es un medallón.

Poco se puede decir a favor de esta película. Tras un intenso comienzo, se nos presenta de forma lenta, casi interminable, a unos personajes carismáticos. Esto viene aderezado con una banda sonora de una calidad aceptable, pero de repente la cosa se precipita, los matan a todos. Así da comienzo lo que es, posiblemente, el peor spaghetti western de la historia.

El apartado técnico es horrible; planos desenfocados, zooms agresivos e innecesarios sin ningún tipo de control, malos encuadres agravados por un formato original en 4:3 que corta todos los planos dejando medio actor fuera de escena, y planos panorámicos a una velocidad que parece que estés rebobinando la película hacia adelante.


Los actores desentonan por completo con la estética del film y del género. ¿Dónde se ha visto que en el oeste un bandolero tenga el cutis de David Beckham? Totalmente inverosímil. Las interpretaciones son lamentables, todo son básicamente miradas desafiantes con planos súper largos. Por no hablar, del paupérrimo doblaje o de los nombres que tienen los malos, como Paco o Morales. No imponen ningún respeto, más que bandoleros parecen peones de una fábrica metalúrgica.

Los escenarios también desentonan con la estética establecida en el género y confunden los valores argumentales. Algunos de estos escenarios son tan poco procedentes como unos baños turcos o mercados ambulantes en pleno oeste.


De Castellari nunca se puede esperar nada bueno: el movimiento de la cámara, el apartado actoral, las ridículas coreografías en las peleas. Muchos años después de este nefasto spaghetti western también nos demuestra que su capacidad para dirigir iba en declive con la obra magna del cine trash Los guerreros del Bronx. A pesar de ello, la cinta puede resultar divertida, siempre que tengas buenos acompañantes, o víctimas, según se mire. Nos podemos echar unas risas ante tal despropósito técnico, al menos en la primera mitad, ése fue nuestro caso.

A partir de media película la historia se hace insoportable, entramos en una espiral de giros argumentales sin sentido, traiciones absurdas y escenas de peleas al más puro estilo Bud Spencer y Terence Hill, pero sin ninguna gracia. No contento con ello, Castellari entremezcla escenas de acción con piruetas, saltimbanquis y coreografías delirantes, y convierte la cinta en un telefilm de aventuras digno de sobremesa un sábado por la tarde. Y todo esto, con el único propósito de alargar la duración de la cinta hasta los 90 minutos.

Una auténtica aberración del género, una película para Ir, Verla y Olvidarla.

Puntuación

2 comentarios:

  1. Bfff vaya racha que lleváis, enrte el mega-shark y esto es para salir corriendo. ¿Masoquismo?.

    Saludos y ánimos, jajaj

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  2. Bueno en parte, si. Lo de mega-shark fué espontaneo vimos el tráiler y dijimos hay que verla pero lo de esta llevaba tiempo cociendose el visionado, debido al "irresistible" título.

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