5/11/09

El imaginario del Doctor Parnassus

El Imaginario del Doctor Parnassus posterTÍTULO ORIGINAL: The Imaginarium of Doctor Parnassus
AÑO: 2009
DURACIÓN: 122 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Terry Gilliam
GUIÓN: Terry Gilliam, Charles McKeown
MÚSICA: Jeff Danna, Mychael Danna
FOTOGRAFÍA: Nicola Pecorini
REPARTO: Christopher Plummer, Heath Ledger, Tom Waits, Lily Cole, Andrew Garfield, Verne Troyer, Mark Benton, Johnny Depp, Jude Law, Colin Farrell, Peter Stormare
PRODUCTORA: Coproducción Reino Unido-Canadá-Francia; Davis-Films / Grosvenor Park Productions / Infinity Features Entertainment / Parnassus Productions / Poo Poo Pictures

El Dr. Parnassus viaja por las calles de Londres con su troupe formada por su hija Valentina, el joven Anton, y Percy, su diminuto amigo y ayudante personal. En su espectáculo, el doctor Parnassus le da la oportunida al publico de introducirse en otra dimensión a traves de su espejo, una dimensión donde sus deseos más profundos serán reflejados, ya sea para bién o para mal. Pero algo atormenta al Dr. Parnassus, una vieja deuda contraida hace casi mil años al hacer tratos con el mismisimo diablo que ahora vendrá a reclamar lo suyo, justo cuando entra en escena Tony, un misterioso joven que se unirá a la troupe de Parnassus.

Empezaré la crítica aclarando, que soy seguidor del cine de Terry Gilliam desde hace unos cuantos años. Consciente tanto de sus fallos como de sus virtudes, siempre he disfrutado con sus películas y su personal forma de entender el cine, y sobre todo, admiro su trabajo por su forma casi obsesiva de defender el poder de la imaginación, de los sueños y de la fantasía; una constante en todas sus obras, habitualmente cargada de excesos. Pero señoras y señores, este es el universo Gilliam y, seguramente, por esto es un universo amado y odiado a partes iguales, algo que seguramente también pasará con su nueva película.



El imaginario del Doctor Parnassus es la nueva excentricidad de Terry Gilliam, una película que se puede enmarcar perfectamente en su forma de hacer cine, pero con ciertos matices que cabe destacar: Lo primero y más importante, es el factor Heath Ledger, todos sabemos de su desgraciado fallecimiento justo cuando se encontraba en pleno rodaje de esta película, por lo que no me extenderé más sobre este tema. Pero si sobre las piruetas que Gilliam tuvo que hacer para poder continuar con dicho rodaje y, además, manteniendo todas las escenas ya grabadas por Ledger, que no son pocas.
Esto, que para cualquier director podría suponer un obstáculo imposible de salvar, para Gilliam se convierte en la excusa perfecta, para realizar el más difícil todavía triple salto mortal, al decidir que serán nada menos que tres los actores que interpretarán al personaje de Ledger. Utilizando como excusa los diferentes viajes que el personaje realizará a través del espejo del Dr. Parnassus, con todos los ajustes de guión que esto implica. Creo, que esto da una idea del poco miedo que Gilliam tiene en probar cosas nuevas, en salirse del guión establecido, en definitiva en hacer su película, independientemente de la opinión del público.



Hay que decir, que esto último en realidad no ha hecho más que beneficiar la película, ya que por un lado tenemos el reclamo de ver el último papel interpretado por Heath Ledger (mucha gente verá la película solo por esto) y por el otro contamos con la presencia de tres grandes nombres como son Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell, aunque su participación termina siendo solo anecdótica. Por estos motivos, esta película tiene más papeletas de llegar a un público más amplio, al menos, más que muchos de sus anteriores trabajos. Y parece que Gilliam consciente de ello, nos regala una película algo más accesible de lo que nos tiene acostumbrados.

La primera parte de la película se sigue bastante bien, por supuesto las excentricidades del director están presentes pero la historia no es nada complicada, mientras los protagonistas intentan ganarse la vida con un espectáculo en horas bajas, se nos introduce la historia del Dr. Parnassus (Christopher Plummer) que años atrás hizo un trato con el diablo -apodado Mr. Nick, interpretado por el genial Tom Waits- a cambio de la inmortalidad y que ahora está de vuelta para reclamar a Valentina (hermosa Lily Cole), la hija de Parnassus, justo cuando va a cumplir la edad de 16 años. A todo esto, el grupo de artistas rescatarán a un enigmático joven llamado Tony (Heath Ledger) que se unirá al grupo y que, aparentemente, se ofrecerá para ayudar a Parnassus y su hija frente a la llegada de Mr. Nick y sus artimañas.



No hay que olvidar, por eso, que estamos ante una película de Gilliam de dos horas de duración, por lo que a partir de la segunda mitad y entrando ya en el tercio final, la película toma unos tintes más surrealistas, donde las dimensiones paralelas dentro del espejo cobran más protagonismo. Mientras seguimos las aventuras de Tony, puede dar la sensación de que la trama principal, que ha tenido preocupados a los protagonistas, queda un poco en segundo plano, perdiendo algo de interés ante el despiporre visual y las idas de olla que nos ofrece Gilliam.

Aunque, esto, por otro lado, no es algo que sorprenda a quién conozca su cine. Llegando a convertirse más en una seña de identidad, que en un reproche. A partir de aquí, la película nos mete en una espiral final de acontecimientos ofreciéndonos algunas imágenes muy bellas dentro del universo onírico de su director, y otras más desconcertantes hasta llegar a un desenlace donde no todo es lo que parece y que deja un sabor agridulce, como es habitual en el cine de Gilliam.

Lo que más me ha gustado de esta película son los temas que se tratan partiendo de la historia principal, temas como el paso del tiempo y la aceptación de la vejez, el descubrimiento del amor y el desengaño a través de los ojos de la joven Valentina, el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal, que aquí, es tratado de una forma más ambigua con personajes, que finalmente no son lo que aparentan ser y, sobre todo, me ha gustado comprobar que Gilliam no ha perdido su esencia.

Y aunque, nos ofrece una película más accesible, no puede evitar el desfase visual al cruzar el espejo. Con unos decorados generados íntegramente por ordenador, eso sí, están inspirados en algunas conocidas pinturas surrealistas, con algunas situaciones totalmente hilarantes que, incluso, pueden evocar por algunos instantes a su lejano y glorioso pasado con los Monty Python.



Lo que menos me ha gustado son ciertos momentos de la historia donde el ritmo decae y se puede perder el interés momentáneamente. También se echa de menos el clásico toque artesanal de Gilliam, que aquí, aparece en contadas ocasiones para dejar paso a las nuevas tecnologías, ya que la parte más fantástica del film se podría decir que roza el cine de animación, aunque, esto es algo normal si somos consecuentes con los tiempos que corren.

He intentado ser objetivo a la hora de valorar la película, desde luego, no es de las mejores ni peores de su filmografía, es muy superior a ciertos trabajos de encargo, como Los hermanos Grimm. Como he dicho, una película algo más accesible, que en mi opinión, se puede disfrutar sin necesidad de ser seguidor habitual del cine de Gilliam. Aunque serlo, ayudará a la hora de comprender ciertos delirios visuales y un desarrollo por momentos extraño, para una película singular y curiosa dentro del panorama actual. Avisados quedáis.

Puntuación