15/10/10

Zebraman 2: Attack on Zebra City

TÍTULO ORIGINAL: Zeburâman: Zebura Shiti no gyakushû
AÑO: 2010
DURACIÓN: 106 min.
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Takashi Miike
GUIÓN: Takashi Miike, Kankurô Kudô
MÚSICA: Yorihiro Ike
FOTOGRAFÍA: Kazushige Tanaka
MONTAJE: Kenji Yamashita
REPARTO: Sho Aikawa, Riisa Naka, Tsuyoshi Abe, Masahiro Inoue, Cynthia Cheston
PRODUCTORA: Central Arts / Toei Company / Tokyo Broadcasting System (TBS)

Secuela de la película de culto Zebraman. La acción se desarrolla en el año 2025, la ciudad de Tokio convertida en Zebra City está gobernada por un nuevo régimen dictatorial y Zebraman, aquejado de amnesia, no es capaz de utilizar sus poderes. Nuevos elementos delirantes y una conspiración política, entre otras locuras de la mano del extrovertido director Takashi Miike en esta loca secuela.

No hay un solo año que durante el festival de cine fantástico de Sitges se busque un hueco para el carismático personaje Takashi Miike. Este particular cineasta trabaja mucho, en el festival estamos acostumbrados a que como mínimo hayan dos películas suyas. Este año una de esas películas fue la secuela de su mítica visión de superhéroe... se trata de Zebraman. Aunque haya que decir que se trata más de un anti héroe, no se puede negar que representa y parodia muy bien todo lo que un héroe representa, ademas de conllevar una gran profundidad y carga emocional en el personaje.
Este director es conocido por su excentricidad y polivalencia a la hora de tocar diferentes géneros y estilos cinematográficos. En este caso, Zebraman 2: Attack on Zebra City es un enardecido ejercicio de hasta donde puede llegar lo absurdo. La película es una comedia con argumento mínimo, pero relleno de situaciones absurdas, algunas rozan lo infantil y no llevan a ninguna parte, pero eso si, te hacen reír, siempre que simpatices con ese humor o vayas con la predisposición de pasarlo bien. La acción en la película está repartida, aunque donde más se concentra es en el final. La película tiene todos los ingredientes Miike, acción, erotismo, humor, violencia y surrealismo. Lo que más predomina y destaca en Zebraman 2 es la exageración, desde todas las interpretaciones hasta los decorados, efectos especiales y coreografías.

El presupuesto para esta secuela es mayor que su antecesora, eso se nota en el apartado visual, aunque donde han realizado un buen trabajo es en la dirección de producción, vestuarios y fotografía. El diseño de los vestuarios es sobresaliente, aunque ridículo, esa es una de las grandezas de Miike, rodearse de artistas capaces de eso y entre todos, fusionar dos conceptos como estos. La banda sonora es puro JPop, al igual que los diseños de las coreografías videocliperas. El guión es bastante flojo y pierde fuelle según avanza la historia, pero queda en segundo plano, pues lo tonto de las situaciones te hace hasta olvidar lo que estabas haciendo. Mención especial para los anuncios protesta que aparecen durante la película, sobre todo el de anti piratería. Los que disfruten de la faceta más loca y delirante de Takashi Miike disfrutarán de esta película, pero que no esperen una buena película dentro de la objetividad.

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