22/1/11

El truco final: El prestigio

TÍTULO ORIGINAL: The Prestige
AÑO: 2006
DURACIÓN: 135 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Christopher Nolan
GUIÓN: Christopher Nolan, Jonathan Nolan (Novela: Christopher Priest)
MÚSICA: David Julyan
FOTOGRAFÍA: Wally Pfister
REPARTO: Hugh Jackman, Christian Bale, Michael Caine, Scarlett Johansson, David Bowie, Piper Perabo, Andy Serkis, Rebecca Hall, Ricky Jay
PRODUCTORA: Touchstone Pictures / Warner Bros. Pictures
WEB OFICIAL: http://www.prestige-movie.com
PREMIOS 2006: 2 Nominaciones al Oscar, incluyendo mejor fotografía

En el agitado Londres de finales del siglo XIX, en una época en la que los magos son los ídolos más reconocidos, dos jóvenes ilusionistas se proponen labrar su propio camino a la fama. El ostentoso y sofisticado Robert Angier (Hugh Jackman) es un consumado artista, mientras que el rudo purista Alfred Borden (Christian Bale) es un genio creativo que carece de la desenvoltura necesaria para mostrar al público sus mágicas ideas. Al principio son dos compañeros y amigos que se admiran mutuamente. Sin embargo, cuando el mejor truco de ambos se echa a perder, se convierten en enemigos irreconciliables, e intentan por todos los medios superar al otro y acabar con él. Truco a truco, espectáculo a espectáculo, se va fraguando una feroz competición que ya no conocerá límites.

Quinto largometraje del joven cineasta Christopher Nolan, considerado uno de los más interesantes en la actualidad, aunque también dentro del saco de la sobre valoración. Lo que no se puede negar es que Nolan tiene la capacidad de crear expectación y películas enrevesadas. Tiende a los planteamientos sobre cargados de información y con muchos detalles, con lo que consigue crear resonancia una vez terminada la película y que se siga hablando de ella. Otra cosa que tampoco se puede negar es que sus películas como mínimo son buenas, muy buenas si las comparamos con la gran mayoría de producciones que se estrenan en la actualidad, sobre todo desde Estados Unidos.

En esta ocasión los hermanos Nolan aúnan esfuerzos para adaptar la novela The Prestige escrita por Christopher Priest publicada en 1995. Como acostumbran los dos cineastas, el guión puede pecar de portentoso, aunque no se puede negar que todo está bien atado y las incógnitas quedan resueltas al final. En general la película está muy lograda técnicamente, con un pie en la realidad y otro en la fantasía. Muchos elementos como la exposición de los colores, la iluminación y la ambientación conseguida recreando un Londres de finales del siglo XIX, ayuda a crear la dimensión de aura fantástica que tiene la película, en algunos momentos algo tenebrosa e inquietante. La fotografía tuvo una nominación en los Oscars, un gran trabajo realizado por el director de fotografía Wally Pfister, que acostumbra a trabajar con Nolan.

La banda sonora también está muy lograda, el compositor también colabora en otras películas de Christopher Nolan, al igual que los actores, un punto atrayente y comercial para vender la película. El reparto es interesante de por si, pero al ver las actuaciones eso queda sentenciado, sin contar con las apariciones emblemáticas de David Bowie y Andy Serkis. El montaje de la película es muy interesante, elaborado y pensado meticulosamente para encajar todas las piezas del rompecabezas y jugar con el espectador. La historia está contada de forma alterada y durante su desarrollo vamos atando cabos y viendo como se desarrollan los hechos. Los personajes están muy bien definidos y se consigue el efecto de no poder decantarte por uno de los dos principales protagonistas, pues ambos juegan el papel de antiheroe.

El guión está pensado para jugar al despiste, pero muy bien elaborado, se nos da mucha información y como bien indican al principio de la película, requiere mucha atención. De forma constante se van dando pistas sobre el desenlace y aunque muchas opiniones pueden ser detractoras al respecto, el final no deja de ser como el de un truco de magia, donde se procura conseguir de lo ordinario algo extraordinario y que si te explican el truco, te defrauda. La estructura de un guión se divide en tres actos, planteamiento, desarrollo y desenlace, en un truco de magia es similar, también consta de tres actos. El primer acto: La presentación. El mago muestra algo normal pero probablemente no lo es. El segundo acto: La actuación. El mago transforma lo que aparentemente era normal en algo extraordinario. Y el último acto, el prestigio. Cuando lo imposible se convierte en posible y tus ojos ven algo que no habían visto jamás. De una forma muy inteligente y elaborada, los hermanos Nolan construyen el guión de su película como los actos de un truco de magia, donde en realidad para poder disfrutar del efecto, hay que dejarse llevar, pues cuando vemos un truco de magia, lo que queremos es ser engañados.

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