24/1/11

Un ladrón en la alcoba


TÍTULO ORIGINAL: Trouble in Paradise
AÑO: 1932
DURACIÓN: 83 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Ernst Lubitsch
GUIÓN: Samson Raphaelson, Grover Jones
MÚSICA: W. Franke Harling
FOTOGRAFÍA: Victor Milner (B&W)
REPARTO: Herbert Marshall, Miriam Hopkins, Kay Francis, Edward Everett Horton, Charles Ruggles, C. Aubrey Smith, Robert Greig
PRODUCTORA: Paramount Pictures presenta una producción Ernst Lubitsch Production

En Venecia, Lily (Miriam Hopkins), una carterista que se hace pasar por condesa, conoce al famoso ladrón Gaston Monescu (Herbert Marshall), quien a su vez se está haciendo pasar por un barón, y se enamoran. Gaston roba al aristócrata François Fileba y huye con Lily antes de que le descubran. Cerca de un año después, en París, Gaston roba un bolso con diamantes incrustados a la viuda Mariette Colet, pero se lo devuelve y la cautiva de tal forma que le contrata como secretario.

Desde el inicio de la película se nos muestra un gran ejemplo de ingenio cinematográfico, Ernst Lubitsch consigue hacer sencillo algo muy difícil. Esta sutil y elegante comedia muestra una historia de amor con un gran ejercicio de estilo. Comedia no significa tener que reír a carcajadas y en la actualidad el concepto de comedia romántica, no es otra cosa que una formula vulgar y simple que distorsiona los grandes logros en ese campo.

Trouble in Paradise no es una película de grandes artificios, a lo que localizaciones y presupuesto se refiere. La verdadera riqueza se encuentra en su virtuosismo narrativo, en sus imágenes y movimientos de cámara. Todo pensado con sutileza y elegancia, tal como requiere la película dada su ambientación. Las interpretaciones juegan un papel muy importante, Herbert Marshall muestra una gran elegancia y fuerza en su personaje, Miriam Hopkins está esplendida mostrando grandes dotes para la comedia, aunque también su actuación va más allá. El principal trío amoroso termina compuesto por la actriz Kay Francis, que muestra una gran actuación de una sensibilidad inocente con un contrapunto de erotismo contenido. De todos modos, sus actuaciones no es que sean importantes por una alta dificultad, pues con un guión de frases justas y contundentes, así como expresiones y movimientos corporales sutiles, en conjunto armónico con el atrezzo y la composición de los encuadres, se mostraba justo la información necesaria para narrar mucho.

Una verdadera comedia con romance incluido, no tiene porque ser solo una comedia, ni volcarse en el componente romántico. Debe pasar por diferentes estados, conseguir momentos tan dramáticos como divertidos y crear ese efecto de montaña rusa para las emociones. En la actualidad no consigo encontrar ninguna película con estos elementos que me pueda gustar y que tenga algo que aportar. Lubitsch es un maestro para reducir medios y no por eso mermar en calidad, incluso puede llegar más lejos y conseguir un efecto sorprendente con la sutileza de sus composiciones visuales. Sus películas tratan al espectador como se merece y encima consigue una interacción, pues requiere un esfuerzo al no darlo todo mascado. Ofrece mucho, el estilo indirecto con el que narra la acción es digno de un maestro y puede enriquecer a quien aprecie y disfrute a la hora de leer entre líneas.

No he encontrado un trailer de la película, pero si un fragmento que en su momento fue un detonante para una decisión, alteró parte de mi percepción y lo considero una suma más de la grandeza del cine. A parte, es un perfecto ejemplo de toda la riqueza que puede aportar el cine de Ernst Lubitsch.

2 comentarios:

  1. No la he visto pero creo que sí que hay obras actualmente que combinen esos elementos con acierto, aunque pocas.

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  2. Supongo, pero no se, no se..... jejejejeje!

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