5/3/11

Cisne Negro

TÍTULO ORIGINAL: Black Swan
AÑO: 2010
DURACIÓN: 103 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Darren Aronofsky
GUIÓN: John McLaughlin, Mark Heyman
MÚSICA: Clint Mansell
FOTOGRAFÍA: Matthew Libatique
REPARTO: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder, Barbara Hershey, Christopher Gartin, Sebastian Stan
PRODUCTORA: Fox Searchlight Pictures
WEB OFICIAL: http://www.foxsearchlight.com/blackswan/
PREMIOS 2010:
1 Oscar: Mejor Actriz (Natalie Portman). 5 nominaciones, incluyendo mejor película
1 Globo de Oro: Mejor Actriz (Portman). 4 Nominaciones, incluyendo mejor película
1 BAFTA: Mejor Actriz (Portman). 12 nominaciones, incluyendo mejor película
Festival de Venecia: Mejor actriz o actor joven (Mila Kunis)
4 Independent Spirit Awards: mejor película, director, actriz (Portman) y fotografía
Satellite Awards: 5 nominaciones, incluyendo director y actriz principal (Portman)

Nina (Natalie Portman), una brillante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La rivalidad con su compañera Lily (Mila Kunis) y las presiones del director (Vincent Cassel) se agudizan a medida que se acerca el día del estreno. Esta tensión provoca en Nina un agotamiento exhaustivo, nervios y una confusión mental que la incapacitan para distinguir entre realidad y ficción.

El nuevo largometraje del controvertido cineasta Darren Aronofsky golpea con fuerza, sin miedo al ridículo muestra un camino hacia el delirio. La película dispone de un argumento anecdótico, es de lo más sencillo y no pretende sorprender a nadie, es la forma de contarlo lo que cautiva. Con imágenes y sonidos en contexto con el tono de la película, se muestra una progresión hacia los excesos justificados por la historia. Es una de esas películas que al terminar consigue que se debata sobre ella y que de un modo u otro, no sea fácil quitártela de la cabeza.

La película arranca transmitiendo pureza e inocencia, la belleza y la perfección, a medida que despierta el Cisne Negro se desata la lujuria, crece una sensación compulsiva de caos hasta la autodestrucción. Todo está representado por un cúmulo de pequeños elementos, aunque lo que más se destaca son los movimientos de cámara. Varían según el estado de ánimo de la protagonista, será nuestro hilo conductor, en ningún momento nos apartaremos de ella. Pasaremos desde planos fijos en los momentos de más calma a movimientos bruscos cuando el sentimiento de nerviosismo y descontrol florece. Se utiliza la cámara de manera sugerente, muy cerca de los personajes y de la acción, crea una sensación envolvente que consigue hacernos sentir los sentimientos de los personajes.

La película avanza con un desarrollo progresivo que sin darte cuenta, se introduce en tu interior, cada vez más intensa, hasta llegar al punto donde llegas a sentir la presión que siente el personaje. Al principio el tono es sobrio, crea la sensación de perfección armónica, la puesta en escena dispone del clima correcto, la presentación de los personajes suscita suspense y su desarrollo hace vislumbrar la sensación de que todo se fracturará. De ahí pasamos a unos recursos visuales y sonoros efectistas, pero nada caóticos, todos los pequeños elementos están hilados y premeditados para conducirnos hacia la consecución de un largo clímax que nos dejará exhaustos.

No es necesario remarcar la obviedad de la buena selección y resultados tan positivos del reparto, lo cual es digno de elogios que ya han sido manifestados. También hay que mencionar un conseguido uso de efectos visuales, que pueden pecar en algunos momentos de un uso excesivo a la hora de representar el estado interior de los personajes. Aunque viendo la película desde la distancia y en conjunto, no está fuera de lo que se propone y forma parte del exceso y el dejarse llevar. Hay muchos momentos pensados para crear la distorsión de la realidad que funcionan muy bien, mostrando lo que sería una realidad suspendida y en algunos momentos la alteración temporal, todo para ayudar a desarrollar la fatídica sensación de descontrol que hay que transmitir al espectador.

Con una edición de sonido muy cuidada, se sugiere, se narra y se describe al compás de la iluminación y en conjunto de los movimientos de cámara. La fotografía de la película consigue crear un ambiente malsano y aterrador, cautiva y desconcierta a la vez. Todo ello está acariciado por una banda sonora de Clint Mansell, compositor de todas las películas de Aronofsky y más conocido por el tema Lux Aeterna para Requiem for a dream. En está ocasión para Black Swan recicla parte de los temas originales de El lago de los cisnes de Chaikovski, los modifica de forma muy sutil y complementa con piezas personales, de una naturaleza más oscura y melancólica. La perfección no se trata solo de control. También se trata de dejarlo de lado. Y como la perfección no existe, la experiencia que nos ofrece el Cisne Negro seguro que encantará y horrorizará.


3 comentarios:

  1. Tanto la película como Natalie desprenden soberbia pero con un encanto magistral.

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  2. Me ha gustado lo de "sin miedo al ridículo", efectivamente era un riesgo, es una propuesta arriesgada como todo lo de Aronofsky, por eso me encanta lo que hace. Por cierto, alucinantes los taquillones que está haciendo en España, aún hay esperanza....

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  3. A ver que reacciones provoca en general, porque mucho público en España me parece que no saldrá del cine muy satisfecho... igual me equivoco, pero la cartelera es el reflejo de la demanda del público. Por desgracia algo horrible.

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