16/11/11

Killer Joe


TÍTULO ORIGINAL : Killer Joe
AÑO: 2011 
DURACIÓN: 103 mi n.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: William Friedkin
GUIÓN: Tracy Letts
MÚSICA: C.C. Adcock
FOTOGRAFÍA: Caleb Deschanel
REPARTO: Matthew McConaughey, Emile Hirsch, Thomas Haden Church, Gina Gershon, Juno Temple
PRODUCTORA: Voltage Pictures / Worldview Entertainment

Cuenta la historia de un hermano y de una hermana que planean acabar con la vida de su madre con la intención de quedarse con el dinero del seguro. Para ello, contratarán lo servicios de 'Killer Joe' Cooper (McConaughey), un policía y asesino a sueldo.

William Friedkin es un director al que perfectamente se puede incluir en el grupo de esos realizadores, que a lo largo de su carrera, por más obras que dirijan, ha caído en cierto olvido. Pero que cuando alguien pregunte ¿Y quien es William Friedkin?, jamás evitará oír esa frase “si hombre el que dirigió El Exorcista".
Friedkin es uno de esos que tuvieron la suerte o desgracia, según se mire, de dirigir una obra, que se ha convertido en algo tan emblemático para el público. Suerte, por que es un reclamo para cualquier nueva obra que realice y desgracia por que termina siendo más recordado por su pasado, que por su presente.
Su filmografía cuenta con obras como A la caza con Al Pacino o la relativamente reciente Bug, de la que he escuchado buenas opiniones y todavía no he visto, ciertamente no doy a basto. Ahora llega con este alocado a la par que contemplativo thriller, pero vamos que siempre será recordado por una de las mejores películas de posesiones demoníacas, El Exorcista, a pesar de que han pasado ya treinta y ocho años desde su estreno.


Killer Joe es un thriller al que, en su desenlace se le va un poco la pinza, pero que está lo suficientemente bien atado para que no nos deje una mala opinión, ni un mal sabor. Lo mejor de todo es su reparto que se desenvuelve con una asombrosa credibilidad, ya que el guión tiene ciertos elementos que encajan en un telefilm. Pero tranquilos no tiene nada que ver, su factura técnica es impecable, además de su notable puesta en escena, esto último es el punto fuerte.

El reparto viene, principalmente de diferentes géneros al propuesto, entre ellos el de la comedia. Así pues nadie diría o apostaría que el resultado pudiera ser notable, lo es.
Tenemos a Matthew McConaughey en el papel de Joe (Tropic Thunder, Como perder a un chico en 10 días) es el que lleva la voz cantante en la historia, en consecuencia el peso recae sobre él.
La suerte, es que para mí, se desenvuelve con soltura y su presencia impone respeto, motivo por el cual el espectador presta le debida atención, en los primeros minutos y leitmotiv que se muestra en la cinta, el típico tío chulesco, que le vacila como quiere a Chris, el pardillo de turno.
La familia Smith está formada por los personajes de Chris, Dottie, Sharla y Ansel. Vamos a ir hablando de ellos en el mismo orden que los he mencionado.
Chris el hermano, papel que se encarga de interpretar Emile Hirsch (La Vecina de al lado, Los Amos del Dogtown) el cual como actor carece de las tablas y recursos de Matthew, pero su aspecto encaja por si solo en dicho papel de pardillo. Su idea para salir del aprieto monetario, es el más lioso y descabellado posible, cobrar el seguro de mortalidad de la madre, previo asesinato planeado. El asesinato premeditato es un cliché que en el cine se vive desde tiempos inmemoriales, pero que Hitchcock se encargó de poner en bandeja y manos de muchos que se sumaron al copia y pega.

Dottie la hermana es Juno Temple (Año uno, Las Vidad posible de Mr.Nobody) se pone en el papel de la inocente hermana, que resulta no serlo tanto, termina por manejar la situación a su antojo. A Sharla la madrastra, la encarna Gina Gershon (Showgirls, Diario de un ejecutivo agresivo) que se mete en el papel con suma facilidad, un rol que le va perfecto a sus enigmaticos y bellos rasgos, ‘no es trigo limpio’. Y Ansel el padre, resulta bordado con hilo dorado por Thomas Haden Church (Spider-Man 3, Idiocracia) con su aspecto y su demacrada entonación, es el que completa a la atípica familia americana.


Como veis en algunos de sus anteriores trabajos, el reparto no parecía ser el más idóneo para llevar a cabo un thriller violento. No es que nos tengamos que escandalizar, pero guarda esa esencia del cine de los setenta, sucio y algo descarado. Algo así como Perros de paja de Sam Peckinpah, pero más comedido.

Tyler Bates que ha orquestado obras de la última hornada blockbusteriana, como 300, Sucker Punch o Doomsday, entre otras. Se encarga de poner los puntos sobre las ies en éste, aparentemente, intrincado y efectivo thriller, que no pasará a convertirse en una película referente, pero si será recordada y dentro de unos años quizás nos agrade volverla a ver, tiempo al tiempo.

Una buena propuesta de un director totalmente emblemático y recordado, únicamente, gracias a una sola película. Sublime proeza la suya.

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