15/10/11

Little Deaths



TÍTULO ORIGINAL: Little Deaths
AÑO: 2011
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Sean Hogan, Andrew Parkinson, Simon Rumley
GUIÓN: Sean Hogan, Andrew Parkinson, Simon Rumley
MÚSICA: Richard Chester
FOTOGRAFÍA: Milton Kam
REPARTO: Scott Ainslie, Mike Anfield, James Anniballi, Kate Braithwaite, Daniel Brocklebank
PRODUCTORA: Almost Midnight Productions

Antología de terror formada por tres historias independientes, unificadas por dos temas: el sexo y la muerte.

Otra película de historias cortas, en esta ocasión solo son tres, pero de unos 30 minutos cada una. Tres directores británicos se unen en este proyecto independiente que pende de un hilo, les debería dar vergüenza presentar tal proyecto en diversos festivales, aunque sea uno de los pocos recursos que tengan para que el sufrido público lo vea en pantalla grande. La misma noche que durante el festival de cine fantástico de Sitges 2011 se nos castigó con The Theatre Bizarre, terminaron de rematar al entregado público con Little Deaths. Creo que es algo contraproducente, puede que no a nivel económico, pero si a nivel moral a lo que el prestigio se refiere; afirmar que esta película vale la pena por parte de un portavoz oficial del festival. Es de vergüenza ajena hacer creer a quienes ocupaban la sala que la primera historia era buena, que la segunda era mucho mejor y que para terminar, la tercera se trata de una obra maestra. No era necesario mentir, nos hubiéramos quedado de todas formas a sufrir con tal mediocridad.



House and Home, la primera y en toda la frente, tan absurda como estúpida. Una pareja adinerada utiliza el pretexto de la benevolencia para llevar a su casa jóvenes mujeres que viven en la miseria. No tardarán en mostrar sus verdaderas intenciones, solo que en está ocasión se encontrarán con algo que no esperaban. Esta historia pretende sacar a luz el lado oculto, a través de lo obsceno, de una pareja aburguesada; pero ni se transmite erotismo, ni tensión, solo aburrimiento.
La siguiente historia, Mutant Tools, sigue el mismo nivel. Una idea que desemboca en lo absurdo, donde mezclan los experimentos nazis con las drogas, todo queda como una broma de mal gusto con un desenlace que no lleva a ningún sitio; al final nos quedamos como al principio, aburridos. Cualquier tipo de paralelismo y crítica social que hayan querido transmitir no se quedó ni en la intención.
La tortura audiovisual llega a su fin con Bitch, una previsible, ridícula e irrisoria relación de dos jóvenes. Se intenta mostrar una tortuosa relación de sado masoquismo, vejación e humillación, procuran dar un alto toque erótico bizarro que lo único que provoca es una bajada de libido metal, menuda obra maestra, un epic fail en toda regla.



Los tres cortes que componen el vomitivo pack es de un nivel muy bajo, me parece bien que hayan oportunidades para cineastas que quieran llevar adelante sus proyectos y que existan festivales que proyecten sus obras, pero por parte de este tipo de cineastas, creo que debería existir una cura de humildad y sobre todo, tener más autocrítica. Por parte del festival, creo que deberían tener cuidado como denominan según que producto, pues en esta ocasión se les lleno de boca, supongo que los aplausos ayudan para el aumento de ego, pero tratar al público de ignorante es algo bastante grave. Quienes ocupaban la sala de cine sabían a lo que se exponían, no era necesario una presentación que una vez terminada la proyección, resultó ser una burla déspota. Little Deaths, una perdida de tiempo en toda regla.


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