26/2/12

American Gothic



TÍTULO ORIGINAL: American Gothic (Hide and Shriek)
AÑO: 1988
DURACIÓN: 85 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: John Hough
GUIÓN: Burt Wetanson, Michael Vines
MÚSICA: Alan Parker
FOTOGRAFÍA: Harvey Harrison
REPARTO Rod Steiger, Yvonne De Carlo, Sarah Torgov, Janet Wright, Michael J. Pollard, William Hootkins, Mark Ericksen, Caroline Barclay, Mark Lindsay Chapman, Stephen Shellen
PRODUCTORA: Coproducción Reino Unido-Canadá; Brent Walker PLC / Gerrard and National Leasing / Manor Ground / Pinetalk

Tres parejas viajan un fin de semana a una isla en las costas de Seattle, pero son forzados a amarrar en otra isla, que está dominada por un matrimonio de personas bastante extrañas.

Jhon Hough que dirigió La Montaña Embrujada, un clásico infantil a la sombra de E.T, Los Goonies u otras con mucho más promoción, y que también tuvo su respectiva secuela Los Pequeños Extraterrestres, también a cargo de Hough.

En American Gothic se desmarca del género infantil, para sorprendernos con un producto enfocado al público más adulto. Algo típico en su línea argumental, sobre todo en su arranque, que parte del slasher más primordial, el grupo de jóvenes a cual más tonto, a medida que avanza se aleja de algunos tópicos del género, para caer en otros, pero cuando la familia va haciendo acto de aparición, nos descoloca, con su sola presencia, ello no significa que nos vayamos a cagar de miedo, pero con cada nuevo miembro, a cual de ellos más inquietante, es un ¿pero de donde ha salido ésta gente?, y sí, yo saldría por piernas.


La ‘magia’ de la película no reside en una magnifica puesta en escena o unas grandes y logradas interpretaciones, pero eso es precisamente lo que la hace especial y sorprendentemente amena. La forma en que los integrantes de la familia van dando cuenta, uno a uno, sobre el grupo de incautos jóvenes, no es especialmente original, pero si cotidiana y un poco rebuscada. Lo curioso es como consiguen embaucar con los 'juegos' a las victimas, pero como he dicho al principio a cual más tonto. Futuras victimas que a cambio de ayuda pasarán un poco por alto la intrigante presencia y el surrealista comportamiento de la familia, sobre todo el de los hijos.

Pero la cuestión es que la película funciona, lo increíble es que con elementos tan básicos y cotidianos, no para nuestra época actual, pero si para la década de los 50 y 60, como trajes de época o su respectiva decoración, crea un ambiente malsano, irreverente e intrigante, es como si no hubiera pasado el tiempo dentro de la isla, un anclaje en el tiempo que no hace otra cosa que advertirnos del peligro, aunque las victimas no hagan mucho caso hasta bien entrados en materia.


Aprovechando el subtitulo que traía en el original Hide and Shierk (Escondete y Grita) aquí fue rebautizada como Escóndete y Tiembla. Título que la acerca más a la comedía y si bien vista en la actualidad algunas de las ‘macabras’ situaciones esbozarán una ligera sonrisa, más que un complejo terror en el espectador, no significa que como buen slasher (aunque ya veamos quien es el asesino) las muertes juegan bien su papel. Dejando ver el principio y desenlace de la muerte, quedando así la parte central a nuestra libre y perturbada imaginación. El desenlace de la película es algo previsible, pero dejando una entreabierta la puerta a una variante sobre el verdadero desenlace, que es determinado por la acción de uno de los incautos jóvenes.

Una simpática película que no había visto de pequeño pero que seguro, de haberlo hecho me hubiera impactado mucho más. Ahora la he visto con otros ojos y la verdad es que no da nada de miedo, pero si que funciona mucho mejor que otras obras más actuales.

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