30/3/12

El origen del planeta de los simios

El origen del planeta de los simios poster
TÍTULO ORIGINAL: Rise of the Planet of the Apes
AÑO: 2011
DURACIÓN: 110 min.
PAÍS: Estados unidos
DIRECTOR: Rupert Wyatt
GUIÓN: Rick Jaffa, Amanda Silver (Novela: Pierre Boulle)
MÚSICA: Patrick Doyle
FOTOGRAFÍA: Andrew Lesnie
REPARTO: James Franco, Andy Serkis, Freida Pinto, Brian Cox, John Lithgow, Tom Felton, David Oyelowo, Tyler Labine, Jamie Harris, David Hewlett
PRODUCTORA: 20th Century Fox / Dune Entertainment / Chernin Entertainment

Will Rodman (James Franco) es un joven científico que está investigando con monos para obtener un tratamiento contra el alzheimer, una enfermedad que afecta a su padre (John Lithgow). Uno de esos primates, un chimpancé recién nacido al que Will se llevó a casa para protegerlo, y al que llama César (Andy Serkis), experimenta una evolución en su inteligencia verdaderamente sorprendente. En el estudio del simio le ayudará una bella primatóloga llamada Caroline (Freida Pinto).

Rupert Wyatt con una corta trayectoria de dos largometrajes y un cortometraje, da el salto y dirige esta precuela de la mítica obra de 1968, El Planeta de los Simios dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Charlton Heston. Tal fue el éxito cosechado, que hubo varias secuelas. En 1970 llegó el Regreso al planeta de los simios, y en los tres años consecutivos la Huida del planeta de los simios, La rebelión de los simios y La conquista del planeta los simios, además de dos series televisivas.

Tim Burton hace algo más de una década que hizo un intento de relanzar la saga con un remake de la obra original. Pero tal fue el desarrollo que le imprimió, que una gran parte del público (me incluyo) no le reconoció el merito que supuso la fase de pre-producción, sobre todo el logrado maquillaje y vestuario, por el cual, se alzo con algún premio y varias nominaciones. Aunque, también le dieron un Razzie al peor actor secundario para Charlton Heston, que en honor a la obra original hacía un cameo. Para un servidor, y creo, que para mucha gente lo que hundió el conjunto fue el pésimo guión

A grandes rasgos el argumento acogido por Wyatt coincide con La rebelión de los simios, una de las secuelas. Digo esto, porque en ambas, el protagonista es César, pero como en muchos remakes el motor argumental varía.
En la obra de 1972 se buscaba civilizar a nuestros supuestos antepasados, mientras que en ésta relectura, se busca la cura del Alzheimer con un nuevo fármaco llamado s-112. Sin embargo, los resultados de los experimentos van más allá de lo planeado, y si tenemos en cuenta que nosotros, la raza humana, no somos trigo limpio, dotar de excesiva inteligencia a un ser con una fuerza diez veces mayor que la de un humano, no puede ser demasiado favorable para nuestra supervivencia. Pero no todo es malo en César, empieza siendo bueno y en realidad no deja de serlo, pero vivirá situaciones que le empujarán a tomar decisiones para su supervivencia y los de su especie.


Hablaban maravillas de la película, pero como se suele decir, ni tanto ni tan poco. Es cierto, que ha conseguido borrar esa mancha perpetrada por Tim Burton. La película es fresca, digerible y técnicamente merece bastantes alabanzas, más que argumentalmente. La historia está bien narrada, pero no aporta nada sorprendente o brillante en su desarrollo. Entiendo que en su estreno se la alabase sobremanera, como espectadores no insulta nuestra inteligencia ni acaba con nuestra paciencia, algo que por desgracia sucede demasiado a menudo en este tipo de películas cercanas al blockbuster.

La horda de chimpancés ha sido creada digitalmente, un contrapunto para los amantes de los efectos artesanales. Las texturas están excesivamente cuidadas, pero no se quita la etiqueta de digital de la frente. En este aspecto, para mí, se lo curró mucho más Tim Burton con los métodos tradicionales de maquillaje, que en remplazo por lo digital, cada día se echan a faltar más y más.

El comportamiento y movimiento de César, interpretado por Andy Serkis suple uno de los puntos más flojos en la obra de Tim Burton. Desconozco si los compañeros de César también los a mimetizado Andy Serkis o han sido recreados íntegramente por ordenador, eso sí, reales lo son un rato largo y nada tienen que envidiar a los de César.

Serkis es un maestro del expresionismo facial y mimetismo corporal. Lo demostró sobradamente en su encarnación de Gollum en LOTR, para un servidor la mejor trilogía. Otro ejemplo de su excelente habilidad en ese campo, es la encarnación de César.
Ahí es donde pinchó la película de Burton, en las interpretaciones es donde ésta su mayor logro. Potentes tarjetas gráficas y muchas horas invertidas se alzan muy por encima de de la obra de Burton con unos actores reales ataviados bajo quilos de látex y pelo.
Es sorprendente que un programa gráfico con captura de movimiento sea capaz de superar a actores reales. Así que se puede afirmar sin reparos que toda esa fase de producción ha sido sumamente elaborada y planificada. Aún siendo conscientes durante toda la película, de que son digitales, no se le debe restar valor al equipo técnico, que en lugar de pinceles, ha usado el ratón y muchas horas en crear un pequeño ejército digno de admirar.

El guión firmado por Rick Jaffa y Amanda Silver, guionistas de Relic, una monster movie de los noventa que cayó en el olvido bajo la sombra de Mimic, estrenada ese mismo año y dirigida por Guillermo del Toro. Director que en aquel entonces no gozaba del estatus actual, pero ya se había labrado un nombre con Cronos más renombre, que su director Peter Hyams.

No voy a predicar que las páginas del guión alberguen lo más novedoso del universo, puesto que la idea primaria parte de las películas de infectados y sus clichés; una investigación en un laboratorio o el cambio de comportamiento de los que portan el virus. Unos factores que recuerdan mucho a Resident Evil o 28 Días después.

La diferencia es que los hechos no son tan premeditados como en ese tipo de películas, sino más bien algo fortuito mediante situaciones que a nosotros nos parecerán insignificantes, pero que un animal no se las toma de la misma forma. Las situaciones vividas por César fusionadas con su elevado coeficiente intelectual, forman una mezcla explosiva que detonará en una espiral de emociones entre César y Rodman, su progenitor. Pero no será hasta bien avanzada la película que el ritmo trepidante crecerá volcándose en la acción más elocuente y que más de un espectador esperará, como en la secuencia del puente. Eso sí, servidor esperaba más violencia, aunque, los sencillos créditos finales ya dejan entrever una secuela mucho más sanguinaria y maquiavélica.


La primera parte de la historia se centra en la relación del Doctor Will Rodman, interpretado por James Franco (Spiderman, 127 horas), y puede que sea un poco lenta, sobre todo si esperaba encontrar muchos tiros, explosiones o vertiginosos saltos, será mejor se vaya a ver Transformers.
Freida Pinto (Slumdog Millionaire) pone el punto romántico y sexual en la historia. Pero la intensa relación asexual, sigue estando entre César y Rodman.
John Lithgow (2010:Odisea 2) interpreta al padre de Rodman y cuando avanza en la fase de su enfermedad, hace totalmente creíble su personaje, esa perturbada mirada perdida, es terrorífica.

A medida que César se hace mayor, como cualquier bebé humano siente curiosidad por el mundo exterior, y va adquiriendo protagonismo, incluso el propio James Franco deja de cobrar el protagonismo que guión le otorga.

El resto de personajes, como el ayudante de Rodman o el carcelero del refugio, interpretado por Tom Felton tienen su relevancia en los acontecimientos futuros y el desarrollo físico y mental de César, pero no destacan como actores dentro del conjunto.

Patrick Doyle responsable de orquestar Thor, La tienda o Frankenstein de Mary Shelley, ambienta la película con una partitura que no me ha resultado especialmente identificable, más bien un score de simple y buen acompañamiento, poco pegadizo al contrario de Danny Elfmann o Howard Shore.

Una buena película por encima de la media, algo no muy difícil en la actualidad. Una buena combinación sin complejidades argumentales o ritmos visualmente acelerados propios del cine más palomitero, pero algo más cercana al blockbuster en su segunda mitad, sin perder el hilo de la historia.

Puntuación