13/4/12

Viernes 13



TÍTULO ORIGINAL: Friday the 13th
AÑO: 1980
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Sean S. Cunningham
GUIÓN: Victor Miller
MÚSICA: Harry Manfredini
FOTOGRAFÍA: Barry Abrams
REPARTO: Betsy Palmer, Adrienne King, Harry Crosby, Laurie Bartram, Kevin Bacon, Robbi Morgan, Mark Nelson
PRODUCTORA: Paramount Pictures
PREMIOS: 1982 Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso
1980: 2 nominaciones a los Premios Razzie: Peor película y actriz sec. (Betsy Palmer)

Varios jóvenes pasan sus vacaciones en un campamento de verano, reabierto recientemente, y en el que unos años antes murió un joven ahogado en el lago. Tras el suceso, encontraron a todos los monitores muertos.

Nada nuevo que decir sobre la película que inició una de las sagas más famosas en el género de terror, en concreto, el slasher. Sean S. Cunningham dirigió una película que se convirtió en todo un éxito, es el inicio sin pretenderlo, de lo que luego terminó convirtiéndose en un símbolo con entidad propia, uno de los personajes más conocidos en el terror, Jason Voorhees. El guión escrito por Victor Miller, sin ser nada del otro mundo, más bien se trata de un guión flojo, consiguió marcar un modelo que se sigue repitiendo hasta la saciedad. Viernes 13 es uno de los pilares base del cine de terror de la década de los ochenta, Sean S. Cunningham había trabajado en la producción de La última casa a la izquierda dirigida por Wes Craven en 1972, película que ya aprovechaba el filón de Bahía de sangre de Mario Bava en 1971. Tras el éxito que supuso poco después La noche de Halloween dirigida por John Carpenter en 1978, llegó Viernes 13.


La película está sobre valorada de una forma extrema, aunque es lógico, pues el tiempo la convirtió en un clásico dentro del género. Inició y marcó unas pautas que se siguen repitiendo sin ton ni son, como si no pudiera ser de otra forma, lo cual tiene cierto merito. En su momento la película creó impacto, aunque siendo una producción mediocre, si la vemos con perspectiva resulta que dispone de elementos admirables dentro de los margenes del género de terror, acentuando como se indica antes, en el slasher. Fue el inicio de un fenómeno que se convirtió en una explotación comercial para la productora Paramount Pictures.


Esta película es de las que consigue que construyas un buen recuerdo de ella con el paso del tiempo, pero en realidad la película está muy por debajo de cualquier buen recuerdo que pueda generar. El guión es tan pobre que funciona precisamente por esa sencillez, recoge todos los elementos más superficiales de Halloween de John Carpenter y se puede decir que los transporta al lugar y momento adecuados. La visión del director en conjunto con el cámara Braden Lutz consigue algunos momentos interesantes; lo mismo ocurre con la iluminación propuesta por el director de fotografía Barry Abrams, muy simple, llana, pero con algún momento a resaltar. Es una película que cuenta con varios elementos que en conjunto consiguen funcionar por momentos, pero no nos engañemos, la película es mala, incluso lenta y aburrida, pero ahí está, es Viernes 13.


La banda sonora de Harry Manfredini es más que mítica, en especial por el efecto sonoro rítmico que nos acompaña durante la película para augurar la muerte de los personajes que deambulan por Crystal Lake. El efecto de audio proviene de las primeras sílabas de Killer Momi (Mátalos Mamá), al pronunciarlas en el micrófono con un efecto de eco se crearon esos inquietantes suspiros rítmicos que de forma automática se asocian a la película, con el tiempo directamente al personaje de Jason. Otro elemento característico es el mítico campamento sangriento conocido como Crystal Lake, artífice de múltiples inspiraciones. En ese recóndito lugar es donde los personajes van perdiendo la vida, personajes interpretados de una forma que roza lo amateur, por ende entre otros motivos consiguió la película dos premios Razzie, en concreto por la actuación de Betsy Palmer; curioso que renegara de la película, aunque podamos verla en muchas fotos haciendo gala del éxito que proporciona la franquicia, el cual transcendió su interpretación. Otra curiosidad es la aparición de un joven Kevin Bacon, víctima de una de las muertes más características en la película, algo que da paso al tema de los efectos especiales.


El nombre de Tom Savini es de sobras conocido dentro del genero del fantástico y el terror, fue el encargado de coordinar el apartado de efectos especiales en Viernes 13. Fue uno de los primeros en ser contratados, aunque sea evidente la evolución del trabajo que realizó en la película en comparación con otras producciones más actuales, hay que decir que en su momento el resultado final fue muy efectivo, incluso ahora hay algunos pequeños efectos que siguen sorprendiendo. Consiguió, gracias a la caracterización y maquillaje, un buen golpe de efecto con el carismático final de la película que a día de hoy sigue impactando aunque lo hayas visto mil veces. Te deja con ese regusto mohoso de las profundidades de Crystal Lake.

2 comentarios:

  1. Muy apropiada. Por cierto, tengo una camiseta, que reza, Bienvenido a Crystal Lake. jejeje

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  2. Jejejeje..... Si alguien monta un campamento llamado Crystal Lake (seguro que ya existe), se forra.

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