25/8/12

Chronicle


TÍTULO ORIGINAL: Chronicle
AÑO: 2012
DURACIÓN: 83 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Josh Trank
GUIÓN: Max Landis
MÚSICA: Varios
FOTOGRAFÍA: Matthew Jensen
REPARTO: Dane DeHaan, Alex Russell, Michael B. Jordan, Michael Kelly, Ashley Hinshaw, Anna Wood, Joe Vaz, Luke Tyler, Matthew Dylan Roberts
PRODUCTORA: 20th Century Fox

Tres jóvenes amigos de Portland se ven expuestos a una misteriosa sustancia en un bosque y, como resultado, empiezan a desarrollar increíbles poderes como mover objetos e incluso volar. Entonces deciden trabajar juntos para perfeccionar sus habilidades, pero la dificultad para controlar tan tentadores poderes les creará una serie de problemas personales.

Josh Trank viene de dirigir algunos capítulos de televisión para la serie Kill Point, ahora debuta como director en el mundo del largometraje con esta entretenida y económica propuesta, con tan solo 12 millones de dólares de presupuesto, pero con un formato de superproducción. La cinta está funcionando a la perfección en su recaudación, lleva ya algo más de 125 millones de dólares recaudados, una cantidad ajustada para una verdadera superproducción, e incluso hubiera generado pérdidas de haber contado con un presupuesto como el de Los Vengadores o TDKR. Los buenos resultados son un suculento plato para que la productora, que ya esté posiblemente pensando en una secuela.

La historia ha sido ideada y escrita por Max Landis, el hijo del director Jhon Landis (Un Hombre Lobo Americano en Londres). Se puede decir que Max también ha sufrido su desvirgo en el mundo del largometraje, pues ha sido en éste moderado debut de Josh en el que Max se ha encontrado solo ante el peligro, en su anterior incursión estuvo acompañado por su propio padre, escribiendo juntos el guión de Deer Woman (aquí titulado Salvaje Instinto Animal), un capítulo de la primera temporada de la serie Masters Of Horror, capítulo que a su vez estaba dirigido por su padre.

El mundo del superhéroe en el cine está más en auge que nunca y Josh a pellizcado partes de las dos vertientes más usadas en la actualidad, la más ‘real’ como Kick Ass y la más fantástica como Capitán América, pero con un motor algo distinto al habitual. Aunque está ambientada en un mundo de superhéroes, su premisa es un drama familiar, no trata sobre salvar al mundo del villano de turno, sino de la relación entre sus protagonistas, los tres amigos. Y la relación de estos con el resto del mundo, totalmente distinta para cada uno de ellos, algo que en su primer tramo puede resultar aburrido. Pero que por suerte dura muy poco, los poderes son adquiridos y descubiertos de una forma breve y rápida.


Los poderes adquiridos son el sustituto a las armas que podría haber adquirido Andrew, uno de los tres protagonistas, dichos poderes son los que influirán directamente en los acontecimientos finales, a la hora de ajusticiar al mundo, más que de salvarlo. Amén del final, así es como debería haber sido la adaptación de Dragon Ball, si con 12 millones Trank ha sido capaz de hacer esos efectos, justos pero cumplidores, no quiero imaginar lo que hubiera sido capaz de hacer con los 45 millones que le dieron a la infame adaptación de James Wong.

La cinta se mueve en un entorno muy real, salvo en los momentos que usan los poderes, claro. Su argumento no resulta muy novedoso, una relación algo turbulenta y un tanto trágica entre Andrew y su padre, encarnado por Michael Kelly (Defendor, El Intercambio). La relación entre ambos es una mala combinación para Andrew y sus nuevos poderes. Como se suele decir tener un gran poder conlleva una gran responsabilidad y para ello hace falta mucha integridad moral.
Kelly no goza de una gran cota de pantalla, pero es un gran actor, y eso se nota en sus escasas apariciones, aunque los tres chicos protagonistas tampoco tienen nada que envidiarle, sobretodo el que destaca por encima del resto, es Andrew, interpretado por Dane DeHaan, que de seguir así terminará por hacerse un hueco en la industria. Creo que tiene bastante que ofrecer, si le llueve algún papel importante ya se verá.


El guión no es del todo redondo, a los más exigentes de las explicaciones y justificaciones, se nos pueden crear pequeñas lagunas argumentales, como por ejemplo, de dónde viene el artefacto que dota a los tres amigos de sus poderes u otras cuestiones sobre la relación de Andrew con su madre, en la que no se profundiza lo suficiente. Por otro lado una vez los tres chicos descubren sus nuevos poderes, eso no importa demasiado, la relación con sus progenitores sólo es la chispa que provoca la ira de Andrew contra un mundo que ha sido injusto para con él, al menos así lo considera él.

Así que poco a poco los tres harán lo que cualquier chaval de su edad, nada de ponerse un traje y salvar al mundo, sino a divertirse sin más. Pero todo se descontrola cuando uno de ellos deja que sus problemas familiares interfieran en esa integridad moral, perturbando su propia amistad.
La película decide centrarse en los tres personajes, no en cuestiones u otros aspectos demasiado ajenos a ellos mismos.
La posición y el trato recibido por parte de otros estudiantes hacia Andrew y la relación familiar es un hilo conductor, para que éste pierda el control y la historia avance debidamente a un clímax final.

En cuestiones técnicas la película ha sido rodada en modo mockumentary, son los propios protagonistas los encargados de registrar los hechos. Aunque en alguna escena se recurre a cámaras de seguridad, ya que ellos no podrán hacerlo en esos momentos. La cámara en mano es una técnica que exige cierto nivel de obsesión justificado por parte de alguno de los protagonistas en documentarlo todo, véase Cloverfield. Técnica que en algunos momentos puede resultar irreal, si nos cuestionamos como la cámara no se rompe en alguna de las escenas o como son capaces de seguir grabando sin parar, de todas maneras tampoco vamos a ser tan reflexivos. En líneas generales funciona bien si se justifica bien desde un principio, y aquí se ha hecho bastante bien.

La película entretiene, y aunque sus efectos patinan en algún croma en las escenas de vuelo, teniendo en cuenta que el presupuesto está más que ajustado 12 millones de dólares, están dentro de lo correcto. Y si sigue sin pareceros bien, revisionar Superman, la original y entonces os parecerán la leche.

2 comentarios:

  1. Como bien dices ese final es digno de Dragon Ball, cuanto caos y destrucción, una idea de olla muy entretenida.

    El tema mockumentary puede chirriar en algún momento por lo inverosímiles que resultan algunos de sus planos, pero ofrece unos puntos de vista muy logrados a lo que hay que sumarle las imágenes extraídas de cámaras de seguridad y teléfonos móviles.

    Una película muy entretenida, coincido con todo lo que dices.
    Saludos!

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  2. Un final fiel a la serie de dibujos, solo les hubiera faltado el pelo amarillo. XD

    En los pases de rugby, es la escena más inverosimil pero ofrece un logrado punto de vista en primera persona. Si la peli está bastante bien, más que otras con más inversión ecónomica.

    Gracias por comentar.

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