11/9/12

Dredd

TÍTULO ORIGINAL: Dredd
AÑO: 2012
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Pete Travis
GUIÓN: Alex Garland
MÚSICA: Paul Leonard-Morgan
FOTOGRAFÍA: Anthony Dod Mantle
REPARTO: Karl Urban, Olivia Thirlby, Lena Headey, Domhnall Gleeson, Santi Scinelli, Jason Cope, Deobia Oparei, Langley Kirkwood, Brandon Livanos, Rakie Ayola, Allen Irwin, Joe Vaz, Scott Sparrow
PRODUCTORA: DNA Films / IM Global / Reliance Big Entertainment

En un futuro cercano, Norteamérica se ha convertido en un páramo asolado por la radiactividad. Una única y gran megalópolis se extiende a lo largo de la costa este: Mega City 1. Esta inmensa y violenta urbe cuenta con una población de más de 400 millones de personas, cada una de las cuales es un infractor en potencia. Los encargados de acabar con el caos e imponer el orden son unos individuos que actúan a la vez como agentes de la ley, jueces, jurados y verdugos. Al frente de ellos está Dredd (Karl Urban), una leyenda viva de la justicia que vive entregado por entero a hacer cumplir la ley. En una misión aparentemente rutinaria junto a Cassandra Anderson (Olivia Thrilby), una juez novata, se disponen a investigar un homicidio en un peligroso rascacielos de 200 pisos de altura, controlado por el clan de la despiadada Ma-Ma (Lena Headley). Pero al intentar arrestar a uno de los principales secuaces de Ma-Ma, ella cierra a cal y canto todo el edificio y ordena a sus hombres que capturen a los jueces. La lucha por la supervivencia, obligará a Dredd y Cassandra a actuar de manera implacable.

El director de En el punto de mira, Pete Travis, un thriller sobre un atentado político con exteriores rodados en Salamanca y un elenco de actores sobradamente conocidos, como Dennis Quaid, Forest Whitaker, William Hurt, Matthew Fox, Eduardo Noriega y Sigourney Weaver, se desmarca completamente del cine comercial, aunque en su promoción lo parezca. Travis nos ofrece un subproducto para los fans de la serie B, ultra violento y cargado de mala leche.

Un subproducto que ni el mismísimo Carpenter actual se hubiera atrevido a rodar. Una digna y lograda adaptación de Dredd, un personaje oscuro en el mundo del cómic. Un mundo que es casi más amplio que el del cine, y que la industria cinematográfica se sirve de él adaptando las viñetas a la gran pantalla, incluso, en múltiples ocasiones, véase Punisher.

Dredd también tuvo una versión en 1995 protagonizada por Silverster Stallone, titulada Juez Dredd, de la que personalmente guardo un buen recuerdo. Aunque ésta fuera mucho más comercial que la presentada por Travis, dicha versión también desprendía cierto aire a cartón piedra, pero todo era mucho más limpio, pulcro y cercano a la superproducción que la que aquí nos ocupa.

Travis ofrece una estética sucia y ruda sin perder la buena elaboración en los aspectos más clásicos, maquillaje, decoración y atrezzo, incluyendo vestimentas de los actores. Todo ello aprovechado sobradamente, para ofrecer una imagen de calidad, pero con ese toque de cartón piedra que tanto nos gusta a los fans de la serie B, porque a pesar de tener su pie izquierdo puesto en la superproducción, sin duda estamos ante una serie B.

La interpretación de Karl Urban se limita bastante, pues no se quita el casco en toda la película, se sirve únicamente de su voz y su expresividad facial (de nariz a barbilla). Un hecho que me ha gustado bastante y encuentro bastante fiel al comic. Muchos son los que se quedarán sin reconocer el popular rostro del actor, tras haber sido el capitán de los Eorlingas en la trilogía de El Señor de los Anillos, incluso, para los menos cinéfilos esto puede conllevar alguna queja aislada y absurda, hay gente para todo. También hubo público que se quejó de Grindhouse (Planet Terror + Death Proof) porque se veía mal.


Creo recordar que con fines comerciales, a Stallone le obligaron a enseñar el rostro. Travis esto se lo ha pasado por el forro, se ha servido de Anderson, la compañera de Dredd, aunque éste le recriminará la ausencia del casco en varias ocasiones durante la película. Anderson ha sido interpretada por Olivia Thrilby, su protagonismo en la historia va cobrando fuerza a medida que avanza, no lo hace mal pero queda eclipsada ante la imponente presencia de Karl Urban. En los trabajos destacables de Olivia, encontramos Juno y La hora más oscura, aunque no he visto ninguna de las dos.

¿Cuál es mejor Dredd? Urban, sin lugar a dudas. La boca torcida de Stallone quedaba bien para interpretar el desprecio del personaje para con todo aquel que infringe la ley, pero a años luz queda si la comparamos con la enorme y lograda expresividad de Urban haciéndose servir únicamente de su boca con unas muecas de pocos amigos y que junto a alguna de sus frases nos dejará atónitos en más de una ocasión. Su nivel de personaje rudo y despectivo es de lo mejorcito.

Del Dredd de Stallone no tengo mal recuerdo, pero como he dicho, por lo poco que sé del personaje, el presentado por Travis lo veo mucho más fiel al cómic, austero, implacable y mordaz. Un juez como proclaman sus viñetas, un letal verdugo.

La violencia campa bastante a sus anchas a lo largo de la cinta, rozando el gore en más de una ocasión, aunque, se nota cierto tijeretazo en la sala de montaje. También se sirve del efecto visual que representa el uso del don de Anderson para ocultar algunos momentos sexuales y explícitos, que hubiéramos agradecido ver en todo su esplendor. El efecto al que me refiero es una técnica videoclipera similar a lo realizado por Danny Boyle en Sunshine, efecto que no aporta nada especial a nuestra retina, además de marear. Luego tenemos la cámara lenta para representar el efecto que causa la droga, suerte que no se abusa en exceso, ya que el tráiler apuntaba a que si lo haría.

Además está bien justificada en el contexto de la película, ya que el tiempo pasa a un 1% de la velocidad real, tras ingerir el Slowmo, la nueva droga creada por la villana Ma-ma, interpretada por Lena Headley, la princesa espartana en 300, además de guapa, buena actriz. Aunque, aquí no salga tan favorecida, su maquillaje es bastante bueno, y gracias a su caracterización, la hace más terrorífica y enigmática que si hubieran puesto como malo al tío más corpulento del planeta.

Los efectos especiales son mejorables, cierto, sobretodo los tiroteos y algunos momentos de reventar –literalmente- a los personajes, que se tornan demasiado digitales. Y que su cámara lenta no ayuda a esconder todos esos fallos, todo lo contrario, los acentúa. Sin embargo, en contexto y mezclados con los efectos tradicionales de esos en que la sangre salpica y el actor es un muñeco, funcionan a la perfección en la imagen que da la película.
El maquillaje de los actores también juega una parte importante en toda la ambientación, realmente lograda en su totalidad. Incluso los planos generales de la ciudad, aun siendo infografía, dan el pego completamente.

El tema del 3D lo veo un engañabobos y un sacacuartos, no estoy en contra, pero se ha convertido en algo rutinario y banal. Cuando debería ser algo un poco más especial, así que he ido a verla sin el popular efecto, y lo cierto, es que incluso sin las gafas he disfrutado las escenas a cámara lenta de la misma forma que lo habría hecho con el efecto 3D.


Argumentalmente es algo pobre, su trama no es muy atractiva, ni excesivamente sorprendente. Además, su parecido con la reciente The Raid, le resta puntos de originalidad, claro que tanto Dredd como The Raid le deben su argumento al gran Carpenter y su joya Asalto a la comisaría del Distrito 13. Por eso de quedarse encerrados y tener que sobrevivir ante una horda de malos armados hasta los dientes con ganas de machacar a los buenos, muy propio del mundo del videojuego. Pero bueno, que la película se disfruta bastante durante su visionado, y cuando termina, a nosotros también nos gustaría ser jueces, jurados y verdugos.

Travis nos ha dejado una película con unos efectos digitales mejorables, pero ultra violenta, lúgubre y sucia, tanto en calidad de imagen como en estética, y ciertos elementos del mejor cine de acción, el de los 90. Y eso a día de hoy ya es mucho más noble y disfrutable que no otras producciones con mayor presupuesto, como Aeon Flux e infamias por el estilo y con unos resultados técnicos no tan diferentes.

Su puesta en escena e incluso la banda sonora son plausibles, su arranque con base rítmica de 8 bits es bastante carismática y el tema estelar muy identificativo y pegadizo. Pero lo que más se estila a lo largo de la película en los momentos previos a la acción, son los golpes al bajo con simples melodías, muy propias de las películas de Jhon Carpenter. Una buena adaptación que tan solo recordaremos en el tiempo los amantes del cine de segunda categoría.

Puntuación

6 comentarios:

  1. Y Carpenter le debe "Asalto a la Comisaría del Distrito 13" a "Río Bravo" de Howard Hawks. Aunque creo que sería hilar muy fino con dicha comparación. Es The Raid total, si bien ambas se planearon prácticamente al mismo tiempo.

    Una película entretenida sin más. Parece que el público no le ha hecho mucho caso. Se nota que va dirigida a un sector mucho más reducido y agradecido con este tipo de propuestas.

    Saludos ;)

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  2. Lo sé, pero como bien dices, sería hilar muy fino. Si habría que saber si es copia o coincidencia con The Raid, aunque no es la primera vez que se hace en el cine, el encerrar a un grupo de personas en un lugar. Si yo también agradezco propuestas menos comerciales.

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  3. Con lo ultraviolenta ya me compro,jajaja.Tengo entendido que Dredd empezo a filmarse hace 2 años pero por problemas legales no vio la luz hasta ahora asi que es una coincidencia su parecido con The Raid.Igual no he visto ninguna de las 2 todavia asi que no puedo opinar cuanto se parecen.

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  4. Si es bastante ultraviolenta, aunque los efectos digitales son mejorables en ese aspecto. La linea argumental es la misma que en The Raid.

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  5. Pues yo también soy uno de esos amantes del cine de segunda, así que esta no me la pienso perder.

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  6. Pues ya dirás que te ha parecido.

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