29/9/12

La gran juerga



TÍTULO ORIGINAL: La grande vadrouille
AÑO: 1966
DURACIÓN: 118 min.
PAÍS: Francia
DIRECTOR: Gérard Oury
GUIÓN: Gérard Oury, Danielle Thompson, Marcel Jullian
MÚSICA: Georges Auric
FOTOGRAFÍA: Claude Renoir
REPARTO: Louis de Funès, Bourvil, Claudio Brook, Andrea Parisy, Colette Brosset, Mike Marshall, Mary Marquet, Pierre Bertin, Benno Sterzenbach, Marie Dubois, Terry Thomas
PRODUCTORA: Les Films Corona
PREMIOS 1966: Premios David di Donatello: Plato dorado (Robert Dorfmann, por la producción)

Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Parodia de la ocupación de Francia por los alemanes. Terry-Thomas es un piloto inglés que se encuentra perdido en la Francia ocupada, mientras que Bourvil y Louis de Funès son dos parisinos que, casi involuntariamente, ayudan a la resistencia contra los nazis. Un film que en Francia obtuvo un enorme éxito de taquilla.

Una de las películas más taquilleras de Francia en la que Louis de Funès, en conjunto con el actor cómico Bourvil, hacen gala de un gran repertorio de expresión corporal, diálogos sarcásticos y variopintas formas de eludir abstractas situaciones. Louis de Funès está en estado de gracia, su registro lleno de tics consigue realzar a su común personaje histriónico, en esta ocasión interpretando a un director de orquesta gruñón y malhumorado, pero con buen corazón. Al intentar ayudar a tres paracaidistas durante la ocupación de Francia en la segunda guerra mundial, se verá envuelto en un sin fin de divertidas situaciones rocambolescas en una trama que se irá complicando a medida que avanza.


El tipo de humor es por momentos muy tonto, en conjunto con las interpretaciones es fácil que hayan muchos espectadores y espectadoras que no comulguen con ese tipo de humor. Ni si quiera a mí me termina de convencer este tipo de comedias, pero hay que reconocer que La gran juerga dispone de muy buenos momentos, aunque en conjunto y por mucho éxito que cosechara en Francia, más de 17 millones de entradas de cine vendidas en su estreno, me quedo con la comedia Oscar: una maleta, dos maletas, tres maletas. Aunque  Louis de Funès a trabajado en muchísimas películas siendo El gendarme su personaje más conocido, su registro está encapsulado en el histrionismo y en muchas ocasiones puede llegar a cansar. Lo mismo puede ocurrir con el guión de La gran juerga por estar algo sobrecargado y ser reiterativo en su tramo final, aunque hay que reconocer que funciona; escrito por Danielle Thompson, Marcel JullianGérard Oury, quien también dirige la película. Un buen guión que combina comedia y acción en uno de los periodos actuales más oscuros de Francia y sin derramar ni una gota de sangre.


Reitero el incomprensible éxito de La gran juerga pues la película per se no esta a la altura, aunque por su temática, dentro del circuito comercial es hasta cierto punto lógico que funcionara tan bien en taquilla, imagino que nadie que participara en la película pudiera imaginarlo en su momento. La película dispone de un argumento que consigue mantener la atención, aunque llega un punto que las situaciones llegan a ser demasiado reiterativas y en su tramo final pierde fuelle, sus casi dos horas de duración no se hacen pesadas, pero no eran del todo necesarias, pudiendo haber agilizado el metraje. El apartado técnico cumple su propósito, aunque su nivel no destaca mucho más que cumplir mínimos. La fotografía dispone de algunos momentos destacados, su director Claude Renoir es el sobrino de Jean Renoir, hijo del famoso pintor Francés. Como director de fotografía,Claude Renoir ya trabajó en la película dirigida por su tío, Una partida de campo en 1936, pero también a trabajado en producciones como Barbarella de 1968.


La banda sonora del compositor Georges Auric no destaca excepto algún momento, para la película se trata de una banda sonora correcta de la que no puedes decir que sea mala, pero tampoco es que sea buena. Georges Auric a trabajado en la composición de muchas canciones y bandas sonoras tanto para cine como series de televisión, a parte de obras de teatro y operas, él sabe lo que sea hace o mejor dicho, sabía lo que sea hacía.
Como ocurre con muchas películas, todos los elementos cumplen la ley de mínimos a excepción de momentos más destacados, el tipo de humor que se destila durante toda la película es suficiente para suplir sus defectos y dejarse ver sin la mayor pretensión de pasar un buen rato.

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