11/10/12

Chained


TÍTULO ORIGINAL: Chained
AÑO: 2012
DURACIÓN: 108 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Jennifer Chambers Lynch
GUIÓN: Damian O'Donnell
MÚSICA: Climax Golden Twins
FOTOGRAFÍA: Shane Daly
REPARTO: Vincent D'Onofrio, Eamon Farren, Julia Ormond, Gina Philips, Jake Weber, Conor Leslie, Evan Bird
PRODUCTORA: Envision Media Arts / RGB Productions

Una tarde de sábado, Tim, de ocho años, y su madre Sarah serán escogidos por un demente taxista, Bob, a la caza de su próxima víctima. Para su horror, Tim presencia su primer asesinato, el asesinato de su madre. Pero no será el último. Bob mantiene a Tim como un esclavo, encerrándolo bajo llave y forzándolo a limpiar y enterrar los cuerpos de las jóvenes mujeres que lleva a casa. Ahora un adolescente, Tim comprende que se le permitirá tener cierta libertad si el se convierte también en un asesino.

Jennifer Lynch, la hija de David Lynch después de haberse llevado el premio a mejor película, en el Festival de Sitges con Surveillance en el año 2008, retorna con Chained. Una cinta que por lo que me han dicho, yo no lo he visto, mantiene el mismo esquema que en ésta.

Basándose en un guión de Damian O’Donell, Lynch reescribe el guión aportando muchas influencias a su personaje, influencias que vienen directas de dos de los asesinos en serie más reconocidos en la historia, Ted Bundy y Jhon Wayne Gacy. De esa manera Lynch ha creado su propio asesino, que sí, bebe de los tópicos de una mente desquiciada por culpa de los abusos sexuales. Una bestia inmoral y bastante escabrosa ¿qué tipo de persona sería capaz, además de matar, retener como esclavo al hijo de su víctima, como siervo y esclavo? solo Bob, el personaje ideado exclusivamente para esta magnífica historia e interpretado por Vincent D’Onofrio, sería capaz.


D’Onofrio está prácticamente irreconocible, hasta yo me he sorprendido al ver en que películas había trabajado. Un punto de referencia importante en su carrera La Chaqueta Metálica de Stanley Kubrick, interpretando al gordito del pelotón. Su aspecto desde entonces, ha cambiado de una manera brutal pero al igual que en la obra de Kubrick, su interpretación es brillante y muy creíble.

Evan Bird interpreta a Rabbit (así es como lo rebautiza Bob) de pequeño, su papel es más que correcto, aunque goza de muy pocos minutos. Será, el para mí desconocido actor Eamon Farren, el que ocupará mayor parte del metraje con una notable interpretación, que nada tendrá que envidiar a la de D’Onofrio.
La película sugiere más que se muestra, dejando mucho a la libre y perturbada imaginación del espectador, ayudada por el elaborado apartado sonoro. Su ritmo es algo lento, pero conocer las verdaderas intenciones de Rabbit hace que te sientas atrapado en la historia, que si bien no es innovadora, si tiene ese punto de frescura al intentar dejar un legado.


Lynch retrata el trauma infantil en torno a los abusos sexuales, creando un monstruoso asesino con un coeficiente intelectual y unas intenciones demasiado oscuras, crear un asesino igual que él. La factura técnica de la película es impecable, sus encuadres y fotografía nos brindan unos paisajes desoladores en los exteriores de la casa, todo muy inquietante. Una cinta de pocas localizaciones, casi la totalidad de la cinta se desarrolla en el interior de la casa.

El desenlace intenta sorprender al espectador y ahí es cuando la historia se viene un poco abajo. No es un mal desenlace, pero resulta un tanto forzado, su razonamiento es un poco injustificable. Un pequeño gran final que no hace justicia al resto de película.

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