28/10/12

La cueva

La cueva dirigida por Alfredo MonteroTÍTULO ORIGINAL: La cueva
AÑO: 2012
DURACIÓN: 80 min.
PAÍS: España
DIRECTOR: Alfredo Montero
GUIÓN: Alfredo Montero
MÚSICA: Carlos Goñi
FOTOGRAFÍA: Alfredo Montero
REPARTO: Marcos Ortiz, Marta Castellote, Eva García-Vacas, Jorge Páez, Xoel Fernández
PRODUCTORA: Alfredo Montero

Tres chicos y dos chicas viajan en plan mochilero desde la ciudad a una isla paradisíaca. Allí alquilan motos, recorren los sitios más bonitos y recónditos, acampan en el bosque, en la costa de un acantilado, se emborrachan y se bañan en el mar. Al día siguiente entran en una cueva profunda y laberíntica para explorarla y se pierden en ella. Si quieren sobrevivir dentro de la cueva deberán sufrir la experiencia más extrema e inhumana a la que se pueda enfrentar una persona. No tienen agua, no tienen alimento, no tienen ninguna oportunidad.

Alfredo Montero debutó en modo multitarea con Nin@s en el año 2006. En su nuevo trabajo, La cueva, reincide el modus operandi, dirige y escribe el guión –que según ha declarado- escribió después de explorar la cueva, basando las páginas del guión en torno a sus grutas y diseño. Además, se encarga de la fotografía y actúa como productor.
Con un reparto técnico de lo más escueto; tan solo un ayudante de cámara, que a su vez ejercía de guía en el interior de las cuevas de Sant Valero en Formentera, isla donde se ha rodado íntegramente la película, se apunta a la moda del found footage con un pulso bastante logrado. Ya ha ido bien un equipo tan escueto, porque no sé cómo se hubieran metido muchas más personas en un espacio tan reducido.
El plantel de actores también es de lo más escueto, tan solo 5 actores; Marcos Ortiz, Marta Castellote, Eva García-Vacas, Jorge Páez y Xoel Fernández, todos en unas correctas y creíbles interpretaciones algo preconcebidas y estereotipadas, pero de naturalidad notable. No significa que nos caigan bien sus personajes, pero una cosa no quita la otra. Interpretaciones que desde los primeros minutos ya dejan ver de qué manera van a reaccionar bajo presión cada uno de ellos. Además, los cinco actores ayudaban también en algunas labores técnicas, que remedio, si no había nadie más.


Al principio todo es muy estándar y bastante tópico, los cinco jóvenes que se van de fiesta y beben haciendo el idiota toda la noche cantando al son de Revólver, la banda de Carlos Goñi. Responsable de orquestar la película en el primer tramo, de ahí que suene un tema de la propia banda. En la segunda parte, dentro de la cueva, la ambientación la crea el sonido natural del ambiente; las respiraciones, el crujir de los huesos, el roce en las rocas al pasar a otras grutas, los berridos y gritos de sus protagonistas y el eco sucio y vacio en las impenetrables grutas, mucho mejor que intentar adornar una ambientación que de por sí ya es efectiva solo con sonidos.

La película se alimenta de dos obras bastante reconocidas en un reducido círculo cinéfilo, El proyecto de la Bruja de Blair de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, y The Descent de Neil Marshall, en la que su gran parecido estético y técnico, podría acusarse de plagio, por varios motivos; la visión nocturna de la cámara, encontrarse atrapados en la cueva y más de un plano, que a pesar de sus diferencias, recordará a la obra de Marshall. Aquí no hay monstruos, la situación es debido a la propia inutilidad de sus protagonistas, no por accidente como en la obra de Marshall. Sin embargo, no deja de anotar influencias cada minuto a partir de que entran en la cueva, sobre todo estéticamente. El apartado de maquillaje es muy correcto, por mucho que se arrastrasen por la cueva, creo que tuvieron que recurrir a la caracterización en más de una ocasión. Y los efectos especiales, hay pocos pero son todos muy clásicos.


Copiar es fácil, es lo que se suele decir, y en realidad no es garantía de obtener buenos resultados. La película lo hace sin miramientos, cierto, pero al menos lo hace bien y sin grandes pretensiones. La atmósfera está bastante conseguida, suficientemente opresiva en los momentos clave. Y la brutalidad de alguna escena concreta, fue agradecida y recompensada por el público, levantando multitud de aplausos en la sala.

Como aspecto negativo, el transcurso de los días dentro de la cueva están reflejados, pero no demasiado justificados, claro qué, es mejor no rellenar minutos innecesarios, sus 80 minutos son plenamente correctos.
Creo que la mayoría de los asistentes salimos bastante agradecidos de que una película, aun copiando, a estas alturas consiga sorprender a un público muy curtido en el género de terror. Sencilla y sin artificios argumentales, ni técnicos. Un viaje al fondo de la mente humana, en el que una situación extrema hace perder cualquier atisbo de amistad y moralidad.

Puntuación

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