28/9/13

Insensibles

Insensibles dirigida por Juan Carlos MedinaTítulo original:.Insensibles
Año: 2012
Duración: 101 min.
País: España
Director: Juan Carlos Medina
Guión: Juan Carlos Medina, Luiso Berdejo
Música: Johan Söderqvist
Fotografía: Alejandro Martínez
Reparto: Àlex Brendemühl, Juan Diego, Tómas Lemarquis, Derek de Lint, Irene Montalà, Félix Gómez, Mot Harris Dunlop Stothart, Ilias Stothart, Ramon Fontserè, Àngels Poch, Bea Segura, Liah O'Prey, Joan Carreras
Productora
Roxbury Pictures / Televisió de Catalunya / A Contracorriente Films / Fado Films / Les Films d'Antoine / Tobina Films

Tras un fatídico accidente de coche, un brillante neurocirujano es sometido a una serie de pruebas que revelan que tiene cáncer y que necesita un trasplante de médula. Cuando decide pedir ayuda a sus padres, la respuesta de éstos sacará a la luz una misteriosa historia del pasado. El protagonista emprende entonces una investigación que le permite averiguar que, durante la Guerra Civil (1936-1939), un grupo de niños nació con una extraña peculiaridad: la insensibilidad ante el dolor físico.

Con solo dos cortometrajes a sus espaldas, Juan Carlos Medina debuta en el mundo del largometraje con Insensibles, proyectada en la pasada edición del Festival de Sitges y me quedó pensdiente de ver. Una ópera prima, que aun con todas sus diferencias, sigue la sombra Guillermo del Toro en el El laberinto del Fauno, fusiona el drama social de la Guerra Civil con el género fantástico.

Medina, además de hacerse cargo de la dirección, escribe el guión con ayuda del co-guionista de [REC], Luiso Berdejo. Un guión construido a base de tópicos y rodeado de elementos bastante trillados, pero que sabe aprovechar creando una buena atmosfera durante más de medio film.
Sin embargo, aunque no es la única, la película hace trampa en su comienzo, con un extraño y enigmático prologo, amén del fuego digital, consigue captar nuestra atención con avidez y despierta la curiosidad por conocer más detalles de los misteriosos niños y su 'enfermedad'.


Con una calidad técnica nada despreciable, la caracterización de los actores y la recreación de los escenarios no tienen nada que envidiarle a grandes producciones extranjeras. El apartado de fotografía se une de forma talentosa y provechosa al de iluminación, haciendo un buen uso de los sombríos y oscuros rincones en los escenarios, que en aisladas ocasiones se acerca al terror.
Aunque la película juega más con la tensión y la intriga, que con el terror. Medina crea un buen equilibrio entre el drama familiar y el social, dotando a varias escenas de una solvente tensión en el ambiente, sobre todo la parte de la Guerra Civil.

Sin embargo, a medida que nos acercamos al desenlace, la primigenia inserción de elementos fantásticos se apodera del film, y ésta abandona el contacto con la parte real, la del cirujano y su problema de salud. Lo que, quizás, debieron ser simples pinceladas fantásticas a lo largo del film, termina siendo insertado a la fuerza, de manera que se le resta importancia a los acontecimientos relatados.
Un tramo final en el que el director parece no tener muy claro como terminar, y se empeña en resaltar el aura fantástica, y al no estar debidamente justificado ni relacionado con la historia principal, crea un choque demasiado brusco y surrealista.


Es una historia de varios personajes, pero pocos protagonistas. Àlex Brendemühl encabeza el reparto interpretando a David, el cirujano que sufre el accidente. El actor de Héroes y El bosc, ambas proyectadas también en anteriores ediciones del Festival de Sitges, sigue haciendo su papel correctamente sin demasiados meritos, pero con la eficiencia y credibilidad requerida. Al resto que cabe mencionar por su importancia y ratio de pantalla, sería a Tómas Lemarquis, en el papel de Berkano, uno de los enigmáticos niños en su etapa adulta. Una especie de Dr.Sandman que sirve a un solo propósito, su interés por la venganza ante los 'daños' infligidos.

Los papeles de los doctores, Holzmann y Carcedo interpretados por Derek de Lint y Ramon Fontserè, respectivamente, son una parte importante en la infancia y la incursión de las tropas al llegar la guerra. Pero no tienen una gran relevancia en el desenlace de la película, éste queda para David y Berkano.
El resto de personajes a destacar, son los padres de David, que aportan el 'giro' sorpresa a la película, aunque no es especialmente sorprendente ni importa demasiado en el desenlace, está bien buscado.

Johan Söderqvist el compositor de Let The Right One In,  crea un buen ambiente, pero sigue el mismo estilo de la obra de Tomas Alfredson, no ha variado prácticamente nada. Sin saber quién era el compositor, mientras veía la película, llegué a pensar que habían plagiado uno de los temas de la película sueca.

Podemos decir sin miedo a represalias, que toda la parte de la guerra civil -la mejor- mezclada con el aura misteriosa y experimentos científicos, desemboca en un abrupto desenlace que deja una sensación de vacío emocional. Y entonces te preguntas, si además de tu atención como espectador, ha merecido la pena todo el esfuerzo y buenas intenciones del equipo técnico para terminar en un final tan poco fructífero e insulso carente de clímax. Un caso de tantos otros, un buen film estropeado por un final insustancial.

Puntuación

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