29/9/13

Las brujas de Zugarramurdi

Las brujas de Zugarramurdi dirigida por Álex de la IglesiaTítulo original: Las brujas de Zugarramurdi
Año: 2013
Duración: 112 min.
País: España
Director: Álex de la Iglesia
Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
Música: Joan Valent
Fotografía: Kiko de la Rica
Reparto: Hugo Silva, Mario Casas, Carmen Maura, Terele Pávez, Pepón Nieto, Secun de la Rosa, Carolina Bang, Carlos Areces, Jaime Ordóñez, Gabriel Delgado, Macarena Gómez, Enrique Villén, María Barranco, Javier Botet, Manuel Tallafé, Santiago Segura, Alexandra Jiménez, Javier Manrique
Productora: Coproducción España-Francia; Enrique Cerezo P.C. / La Ferme! Productions

Dos parados (Mario Casas y Hugo Silva) cometen un atraco y huyen perseguidos por la policía (Pepón Nieto y Secun de la Rosa) y por la ex mujer de uno de ellos (Macarena Gómez). Así, se adentran en los bosques impenetrables de Navarra y caen en las garras de una horda de mujeres enloquecidas que se alimentan de carne humana.

Álex de la Iglesia ex-presidente de la Academia Cinematográfica de España y director de películas tan sonantes como El día de la bestia, Acción mutante o La comunidad, se ha convertido en uno de los directores con mayor renombre dentro del panorama nacional de la última década. En Las Brujas de Zugarramurdi, el director bilbaíno nos presenta una lunática comedia matrimonial, me atrevo a decir, que es su film más loco hasta la fecha, y ya es decir.

Producida por Enrique Cerezo (el mismo hombre que se atrevió con Drácula 3D de Dario Argento) la película se inspira, muy libremente, en el acto de fe que efectuó la Inquisición Española en el pueblo navarro de Zugarramurdi, donde cuarenta mujeres fueron procesadas y doce de ellas condenadas a la hoguera.

Y es que Álex de la Iglesia, ha demostrado en incontables ocasiones que hace lo que le viene en gana, guste o disguste. Un ejemplo de esa libertad, se encuentra en Los crímenes de Oxford, adaptación de la novela Crímenes imperceptibles de Guillermo Martínez, la única película -diría yo- que el cineasta se alejó totalmente del estilo que le ha caracterizado y permanecido la mayor parte del tiempo en su carrera como director.
Un estilo que ha ido evolucionando en sus últimos trabajos a un registro mucho más teatral, acentuando ciertos defectos que eran omisibles en un ámbito más cinematográfico. Para mí, lo que adolece el resultado es la exagerada tonalidad cómica y circense que plasma ahora en sus escenas, además, del remarcado apartado visual. ‘Situación’ que ya se dio en Balada triste de trompeta. Un trabajo digno de su talento, pero que en su tramo final, para mi gusto, se volvía insuficiente a la par que sobrecargado.


Las Brujas de Zarragamurdi, a mi entender, comete los mismos errores que aquella, con una diferencia, en Balada triste de trompeta había una justificación, los hechos se sucedían en una compañía de circo, aquí no la hay. Sin embargo, el tramo final vuelve a pecar de lo mismo; es demasiado desbordante, histriónico, cargante, y por momentos, insulso (no confundir con aburrido). Un tramo final que se va por tangente de lo bizarro y lo grotesco, incluso, se ha permitido el lujo de incluir un homenaje digital – dañino para la retina- al personaje de Vera Cosgrove en Braindead. Un desenlace, que hubiera sido más efectivo recortando un poco la parte central.
Sinceramente, no veo la necesidad de casi dos horas de película para contar una crisis matrimonial y la profecía de unas brujas. El viaje en taxi después del robo, aunque tiene buenas conversaciones entre sus ocupantes, hubiera sido un buen momento para recortar y así agilizar la historia, que en realidad son dos. Unidas por un único personaje, el de Silvia (Macarena Gómez), la mujer de Jose (Hugo Silva), de no ser por Silvia, se podría afirmar que son dos películas totalmente diferentes, la del atraco y la de las brujas.

El cineasta recupera el tono cómico de anteriores trabajos, como Crimen ferpecto. Pero el abusivo uso de los tópicos de las relaciones matrimoniales o de pareja, al estilo Escenas de matrimonio, nos dejan unas bromas demasiado recurrentes y trilladas anteriormente en monólogos de El club de la comedia. Los diálogos carecen de la frescura que el cineasta ha sabido plasmar en otras de sus películas. No quiere decir que no estén bien buscados, en efecto, esbozan la sonrisa pero no provocan la carcajada, ni te hacen llorar de risa, que al parecer es la intención del guión co-escrito por Álex de la Iglesia junto a Jorge Guerricaechevarría, que ha escrito casi todos los trabajos del director.


Con un tridente en cada bando, masculino y femenino, la guerra de sexos abre su veda casi desde el primer minuto, una batalla en el que las mujeres siempre ganan. En el rincón izquierdo tenemos a José (Hugo Silva), Tony (Mario Casas) y Manuel (Jaime Ordóñez). Y en el rincón derecho a Silvia (Macarena Gómez), Eva (Carolina Bang) y Graciana Barrenetxea (Carmen Maura). Todos están correctos y sus interpretaciones van a favor del ritmo y tonalidad que adquiere el film a medida que avanza, donde predominan las estridencias.
Pero si un papel merece ser destacado, aun siendo secundario, es el de Maritxu interpretado por Terele Pávez, su quinta colaboración con Álex de la Iglesia. Su cadavérica interpretación e imponente voz, eclipsa a Carmen Maura en más de una ocasión.

La parte visual sigue siendo bastante notable, la teatral puesta en escena y la caracterización de las brujas, sin dar miedo, son inquietantes, que junto a la recreación de los escenarios y las localizaciones encontradas; como el pueblo o la cueva, son uno de los platos fuertes de la película. En cambio, el fuego y sangre digital, canta a la vista, pero se ve compensado en un moderado y fugaz recurso estilístico. No tanto se puede decir de los efectos especiales, como las brujas volando o trepando por las paredes, son efectivos en el contexto de cada escena y su tono humorístico, pero yo no me atrevería a pasarlo a cámara lenta.

La banda sonora de Joan Valent (El cosmonauta) crea una buena ambientación, en la parte que los atracadores llegan al pueblo de Zugarramurdi, aunque algunas partes son demasiado ruidosas. Una cosa mejorable es el pulso de la unidad de cámara, al que parece no le dieron Diazepam antes de filmar las escenas de persecuciones y de acción.
De la Iglesia recrea una España profunda, con lugareños que en otro contexto, darían auténtico terror. Una entretenida comedia ida de olla, con una buena puesta en escena y ambientación, pero que no consigue recuperar del todo al mejor Álex de la Iglesia, el de los 90.

Puntuación


2 comentarios:

  1. Tenía claro que la quería ver, esperare a poder verla en casa. Después de leerte, supongo que me pasara lo mismo que con Balada, me gusta, me entretiene, pero no me llama para ir al cine, aunque si para verla en casa tranquilo.

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    1. Si no te llama lo suficiente, como dices, espera a verla en casa. El tramo final se le va bastante la olla.

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