10/10/13

Patrick

Patrick dirigida por Richard FranklinTítulo original: Patrick
Año: 1978
Duración: 112 min.
País: Australia
Director: Richard Franklin
Guión: Everett De Roche
Música: Brian May
Fotografía: Donald McAlpine
Reparto: Susan Penhaligon, Robert Helpmann, Rod Mullinar, Bruce Barry, Julia Blake, Helen Hemingway, María Mercedes, Robert Thompson
Productora: Filmways Australasian / Australian International Film Corp. (AIFC) / The Australian Film Commission / Victorian Film / Patrick Productions

Un asesino está en estado de coma. Pero como tiene poderes telequinéticos, es capaz de devastar al personal del hospital en donde está siendo tratado.

Los remakes se han realizado durante generaciones, claros ejemplos de ello son La mosca de David Cronenberg o La cosa de Jhon Carpenter. Sin embargo, es cierto que vivimos en tiempos de remakes masivos, desde grandes producciones recién salidas del horno, hasta grandes clásicos que muchos consideramos intocables, pasan por nuevas manos año tras año. Ni siquiera las obras más modestas como Patrick, se libran de una nueva relectura artística, que en muy pocas ocasiones supera la original.

Hace ahora ya 35 años que en el Festival de Sitges se proyectó Patrick, por la que Richard Franklin se llevó la Medalla Sitges en Oro de Ley al mejor director. Es curioso que vaya a ser en esta edición del mismo Festival, donde se proyecte el susodicho remake, casi paradójico. Aunque, para un servidor ha sido la 'excusa' perfecta para visionar la obra original, que aun conociendo su existencia, todavía no había visto (no tengo remedio). Siempre he creído que la función real de un remake es resucitar la obra original, y en mi caso, ha cumplido su cometido.

El realizador australiano -fallecido en 2007-, que después de Patrick dirigió Psicosis II: El regreso de Norman, secuela de Psicosis de Alfred Hitchcock. Y dos clásicos ochenteros; Juego secreto, con Henry Thomas (el niño de E.T) como protagonista y Link, la única película con un mono mayordomo y excelente banda sonora de Gerry Goldsmith.


Con un presupuesto de 400.000 dólares australianos, solvente en aquel entonces, pero de auténtica risa respecto a las cifras que se manejan en la actualidad. La película comienza con un prólogo bastante inconcluso respecto al resto de la película. Un arranque influenciado por el slasher clásico y con reminiscencias al Giallo que se mantiene a lo largo del film, aunque pasado el prólogo se encamina hacia lo paranormal. Una introducción muy usada en el cine de terror, en este caso, sólo para justificar el estado comatoso de Patrick, aunque no el motivo de ello.

Rodada en una época, en que mostrar una escena de sexo no estaba tan bien visto, su director se las ingenia para mostrar la escena de manera casi subliminal. Sin grandes artificios visuales, ni efectos especiales, Franklin recurre al ingenio en varias ocasiones, y no sólo se apoya en él, sino que además utiliza y exprime trucos artesanales bastante rudimentarios, pero de una efectividad sorprendente para su época. Una película que sabe jugar acertadamente sus cartas, y consigue la credibilidad necesaria con una buena puesta en escena.

No voy a negar que se ve envejecida, además de algunas lagunas argumentales, alguna es justificada de manera tardía a lo largo de la película, pero como se suele decir, 'más vale tarde que nunca'. Mis bajas expectativas han influido positivamente, pero en Patrick veo una película que sabe administrar sus recursos, económicos y técnicos. Con una parte crítica a la recesión sexual, aunque vista ahora resulta hasta cómica.


La banda sonora creada por Brian May, guitarrista de la banda británica Queen, se compone de melodías muy 'florales' en algunas escenas. Melodías que encajarían perfectamente en un capítulo de Heidi o La casa de la pradera. Sin embargo, el compositor nos deleita con golpes rítmicos que a base de punteos y redobles de tambores en los momentos cercanos al terror y realza la tensión en secuencias como la de la piscina o el ascensor. Una banda sonora muy arritmica entre sus temas. Si algo se le puede recriminar, son los bruscos cortes entre piezas o en ausencia de las mismas, aunque, personalmente lo atribuyo al montaje, no al talento del compositor.


En el reparto hay que destacar a Robert Thompson, actor que da nombre a la película. Patrick, no media palabra en toda la película, pero su mirada perdida y esputos resaltan suficientemente su interpretación, captando así nuestra atención y generando cierta inquietud. La verdad, es que viendo el trailer del remake considero que no va a estar a la altura de las circunstancias.

Ed y Brian, interpretados por Rod Mullinar y Bruce Barry son los peones que ejecutan la parte de thriller que contiene la película, creando una relación de ménage à trois  Sin nada más destacable en sus papeles e interpretaciones, que la relación y competición por conseguir seducir a Kathy, interpretada por Susan Penhaligon, actriz que me es desconocida, pero que con sus pequeñas salidas de tono y aire mojigato me ha parecido creíble en su interpretación.

Robert Helpmann es el Doctor Roget y desde un principio tiene aires de Mad Doctor, no voy a entrar en comparaciones con Herbert West de Re-Animator, porque no tienen que ver mucho, pero Roget tiene esa personalidad desquiciada y oscura que oculta algo, sensación que se acrecienta a medida que avanza la historia. Por último, destacaría a Julia Blake en el papel de la matrona Cassidy, la directora del hospital. Su aire tenso y estirado es bastante impresionante, y la escena que entrevista a Kathy para optar al puesto nos obsequia con un diálogo/monólogo de los más dantesco y extraño.

Patrick es una película que ha envejecido, pero que no lo ha hecho extremadamente mal, al contrario, su estética desfasada y su narrativa pausada, es lo que la hace interesante. Y en mi caso, no hay excusas nostálgicas de por medio.

Puntuación

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