20/11/13

Big Bad Wolves

Bid Bad Wolves posterTítulo original: Big Bad Wolves
Año: 2013
Duración: 110 min.
País: Israel
Director: Aharon Keshales, Navot Papushado
Guión: Aharon Keshales, Navot Papushado
Música: Haim Frank Ilfman
Fotografía: Giora Bejach
Reparto: Lior Ashkenazi, Tzachi Grad, Rotem Keinan, Dov Glickman, Menashe Noy, Dvir Benedek
Productora: United Channel Movies

Una serie de brutales asesinatos ponen en rumbo de colisión la vida de tres hombres: el padre de la última víctima, sediento de venganza; un justiciero detective de policía que opera en los límites de la ley; y el principal sospechoso de los homicidios, un estudiante de religión arrestado y luego liberado debido a una negligencia policial.

Tras unos días algo desconectados de la actividad bloguera, volvemos con la última ristra de películas que pudimos ver en la pasada edición del Festival de Sitges 2013.

Los directores israelíes Aharon Keshales y Navot Papushado que debutaron en el mundo del largometraje en 2010 en el Festival de Sitges con Rabies, una vuelta de tuerca ¿definitiva? al género slasher, sin parecerme la maravilla que algunos ostentan, reconozco que a pesar de las licencias y tópicos en los que se apoya, les salió una película entretenida.

Tres años más tarde vuelven a la pantalla del Festival de Sitges con su segunda película, Big Bad Wolves. Con un arranque bastante carismático -que pudimos ver dos veces debido a problemas técnicos con el proyector del auditori - en la forma de mostrar el título del film, el tándem de cineastas presenta un intenso thriller que denuncia la pederastia.


El ritmo resulta extraño y algo entrecortado en la acción que lleva a cabo, sobre todo la parte de la venganza, que nunca llega a un clímax total, pero que aprovecha los mismos momentos para deslumbrar al espectador con sus grandes dosis de humor negro. Más 'convencional' que su opera prima, Big Bad Wolves gana en madurez artística, que bien le ha otorgado el premio a mejor dirección en la Secció Oficial Fantàstic Competició del Festival de Sitges 2013.

La película no es especialmente novedosa, y el guión escrito por ambos directores, omite algunas explicaciones, como las infundadas sospechas del padre de una de las victimas sobre la identidad del asesino. Sin embargo, esa ausencia que resulta un tanto brusca para el espectador, es aprovechada para jugar con la dualidad durante buena parte de la película, y de como la certeza saca el peor y oscuro lado del ser humano.

'Bebiendo' un poco de Hostel, sendos directores recrean un buen film de tortura que sigue su propio camino, y dichas referencias son algo superficial. Con unos elocuentes efectos especiales, eficaces en el contexto que se presentan, no estamos ante una película extremadamente explicita para el aficionado al género, pero sí cumplidora con el mismo.


La banda sonora Haim Frank Ilfman que ya orquestó la opera prima de sendos cineastas, es realmente genial, como punto negativo remarcaría el excesivo volumen al que la han sometido. A destacar también la fotografía de Giora Bejach que muestra intensidad en los colores, a la vez que aprovecha la oscuridad del sótano.

Las interpretaciones se encuentran de un marco de credibilidad bastante notable. Lior Ashkenazi se presenta como Miki. El actor ya trabajó en Rabies, aquí goza de todavía más protagonismo, y aunque vuelve a ejercer como policía, su interpretación es más solvente que en aquel debut de los dos israelitas.
Doval'e Glickman como Yoram y Tzahi Grad como Gidi, padre e hijo respectivamente en el film, forman una pareja tan cómica como macabra. Sus interpretaciones son elocuentes y creíbles a pesar del extraño ritmo que tiene el film. Y Rotem Keinan como Dror, la victima de toda la venganza se sumerge en su rol con una naturalidad asombrosa. El resto de personajes son secundarios, la película se centra en los cuatro personajes, Miki, Yoram, Gidi y Dror.

Quizás no sea una película que merezca tanto entusiasmo gratuito como el que está teniendo, por parte de directores y crítica en general, pero independientemente de los gustos y opinión final de cada uno, es indiscutible que bien merece un visionado por parte del aficionado.

Puntuación

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