20/12/13

Only Lovers Left Alive

Título original: Only Lovers Left Alive
Año: 2013
Duración: 123 min.
País: Reino Unido
Director: Jim Jarmusch
Guión: Jim Jarmusch
Música: Jozef van Wissem
Fotografía: Yorick Le Saux
Reparto: Tilda Swinton, Tom Hiddleston, Mia Wasikowska, John Hurt, Anton Yelchin, Slimane Dazi, Jeffrey Wright
Productora: Recorded Picture Company / Pandora Films / Faliro House Productions

Profundamente deprimido, un vampiro y músico decide reencontrarse con su amante. Él está en Detroit, ella está en Tánger. Conseguirán reunirse, pero la aparición de la hermana de ella romperá el idilio.

Jim Jarmusch, director ampliamente desconocido por un servidor, salvo por aquella Noche en la tierra, film compuesto por historias independientes, de la que sin duda me quedo con la del taxista y el pontífice. Aunque, la vi sin saber que era suya. De tal manera, que mi conocimiento sobre el cineasta estadounidense, se limita ponderamente a que realiza cine independiente, punto.
Mi interés hacia Only Lovers Left Alive se limitaba a Tilda Swinton haciendo de vampira. Jarmusch no inventa ni re-inventa nada en el género de los chupasangres con esta película de corte extremadamente lento. Con ecos lejanos de Let The Right One In y Entrevista con el vampiro, el cineasta se limita a mostrarnos, bajo una lentitud extrema, los quehaceres diarios de una pareja de vampiros con personalidades muy divergentes, tanto, como cualquier pareja de humanos en la vida real. En cierta manera le podríamos tachar de slow found footage.

Una lentitud que exasperará al espectador medio, incluso el más erúdito cinefilo replicará que no sucede nada a lo largo de la misma, o al menos nada interesante. Puedo darle la razón hasta cierto punto, suceden cosas tan convencionales que no les prestamos la debida atención. Lo que realmente me ha cautivado es su melancólica belleza y la forma en que interactúan sus dos protagonistas.


Unos personajes, que a mí, me han parecido perfectamente trazados y ubicados en su propio entorno y tiempo inmortal. Gracias en parte, a una buena relación de tópicos humanos basados en el mito vampírico. Aunque, sus hábitos no son menos extraños que los de cualquier ser humano.

No voy a negar que el primer tramo de película es anodino, incluso para mí que me estaba gustando desde un principio, parece esa gota de sudor que te resbala en verano cuello abajo pero que no te puedes quitar pues tienes las manos ocupadas haciendo algo. Pero cuando Eve, interpretado por la excelente Tilda Swinton (El ladrón de orquídeas) entra en contacto y en la vida de Adam, interpretado por Tom Hiddleston, al que no me creo como Loki en las entregas de Thor, pero me arrodillo ante su interpretación en el trabajo de Jarmusch.

A partir de dicha unión e interactuación entre ambos personajes, más allá del teléfono, es cuando la película me ha ido atrapando e interesando lo que les deparaba el porvenir a estos dos chupasangres de clase undergroundmente elitista.


Sin duda lo que me ha cautivado son las interpretaciones, eso ha quedado claro. Un peso que recae entre Tilda y Hiddleston, a pesar de las apariciones de Jhon Hurt (V de Vendetta) y Mia Wasikowska (Stoker), esta última en un papel que insufla un poco de ritmo a la relación entre Eve y Adam, pero que es un paréntesis tan momentáneo, que no cambia el rumbo, ni el ritmo que lleva la película. El rio vuelve a golpear las piedras que Jarmusch se ha empeñado en poner en su propio guión.

Por todo lo mencionado, no se puede rebatir es que no es una película abiertamente recomendable. Más aún cuando el público medio está esperando Underworlds y Crepúsculos.

La banda sonora tan sobria o más que las propias secuencias filmadas bajo la penumbra y decadente fotografía firman y rubrican una atípica película de vampiros, en la que la cultura pop y vanguardista ocupan un lugar fundamental a la vez que le dan la mano a lo underground e independiente. Un filme completamente nocturno, en el que la edad de los protagonistas choca con las maneras del mundo contemporáneo.

Puntuación