31/7/14

300: El origen de un imperio

300: El origen de un imperio poster
Título original: 300: Rise of an Empire
Año: 2014
Duración: 102 min.
País: Estados Unidos
Director: Noam Murro
Guión: Zack Snyder, Kurt Johnstad (Novela gráfica: Frank Miller)
Música: Junkie XL
Fotografía: Simon Duggan
Reparto: Sullivan Stapleton, Eva Green, Rodrigo Santoro, Lena Headey, Jack O'Connell, Andrew Tiernan, David Wenham, Callan Mulvey, Andrew Pleavin, Yigal Naor, Ashraf Barhom, Vincent Walsh, Steven Cree, Trayan Milenov-Troy, Andrei Claude, Peter Ferdinando, Mark Killeen, Peter Mensah
Productora: Atmosphere Entertainment MM / Cruel; Unusual Films / Hollywood Gang Productions / Legendary Pictures / Warner Bros. Pictures

Guerras médicas (500-479 a.C.). El general griego Temistocles lucha por conseguir la unidad de las polis griegas. Él dirige las tropas griegas que se enfrentan con el ejército persa, liderado por Xerxes y Artemisa, para impedir la invasión del país.

Ocho años han tenido que pasar para que la secuela de 300, la novela gráfica de Frank Miller escrita en 1998, adaptada a la gran pantalla por Zack Snyder (Watchmen) en 2006, se hiciese realidad. Frank Miller no dio forma sobre el papel a dicha secuela hasta 2010, así que poco podía hacerse. Bajo el título de Xerxes, ésta llegaba en formato spin-off.

La película se centra en la planificación bélica de los griegos, previa y posterior a la batalla de las Termopilas que se relataba en la obra dirigida por Snyder. Una planificación que desemboca en una desesperada unión de las ciudades griegas más importantes contra la invasión del numeroso e implacable ejército Persa.

Zack Snyder deja la labor de dirección en manos de un desconocido Noam Murro, para ejercer como productor y guionista junto a Kurth Johnstad, guionista en 300. Es una lástima, pues la película se queda a medio gas, aciertos y desaciertos van de la mano.

En la parte técnica, hay un exceso de filtros (que parecen sacados de Instagram) e iluminación en que hace que todo brille sobremanera, creando reflejos y rayos de luz innecesarios que empañan y saturan unos elaborados escenarios, que estéticamente hablando nada tienen que recriminarle a su antecesora. Aunque, como en su antecesora, la mayor parte está realizada sobre pantalla verde, son tremendamente factibles y siguen mantienen el aspecto de la primera entrega. Por eso, es una lástima que todo ese trabajo se vea emborrachado de la mencionada incesante luz, incluso, en las escenas nocturnas, la luna recoge la función del sol.


A nivel de violencia se engrandece, empapa de sangre cada plano de la batalla de manera más salvaje y menos comedida a la hora de mostrar extremidades cercenadas, con cierta pulcritud, pero bastante gore. Sin embargo, la sangre se muestra a nuestros ojos excesivamente digital, ahora pasa por el filtro de lo creíble, pero mucho me temo que dentro de unos años se verá demasiado sobrepuesta.

La historia esclarece ciertos puntos que se dejaban a la intuición del propio espectador en su antecesora. Pero hay una diferencia, mientras que en 300, la historia marcaba las pautas. Aquí son las escenas de acción las que moldean la historia en favor al espectáculo visual, que siguen un trazo con un único propósito, poder desplegar todo el potencial visual en unas calculadas y medidas escenas de acción de coreografías bastante certeras y un movimiento de cámara estable la mayor parte del tiempo. La cámara lenta vuelve a hacer acto de presencia con mucha más insistencia y menos justificada, de manera más próxima al mundo del videojuego que al cinematográfico, aunque éste sea palomitero.

Desde la parte interpretativa, los personajes no son tan carismáticos como los de su antecesora. Incluso, la aparición de alguno de ellos como Lena Headey, en el papel de la reina Gorgo la viuda de Leónidas o David Wenham como Dilios, guerrero Espartano que combatió al lado de Leónidas, se pueden tildar de anecdóticas, sobre todo la de Wenham. Aunque sus interpretaciones son correctas, el peso que ejercen en la historia es pobre y se desperdicia a ambos personajes.

Sullivan Stapleton interpreta a Temístocles, antagonista en ideales pero tan leal a su pueblo como Leónidas a Esparta. Stapleton tiene una dura labor, ensombrecer la poderosa y brillante interpretación de Gerard Butler como Leónidas, lamentablemente no lo consigue, la falta de carisma en su personaje no hace otra cosa que recordarnos al imponente y fiero Leónidas.



Entonces, aparece Eva Green (Sombras tenebrosas) en su papel de Artemisia y se merienda a todos. Una femme fatale fría, calculadora y despiadada que maneja los hilos a su propio antojo, que además, nos brinda una escena erótica de lo más salvaje. Artemisia es la auténtica y única villana de la historia y deja a Xerxes y su aspecto de Dios drag-queen, interpretado por Rodrigo Santoro, en segundo plano con apariciones anecdóticas y carentes del poder y que presumía en su antecesora.

Así como Leónidas tenía a Michael Fassbender y David Wenham en su retaguardia interpretativa, Temístocles tiene unos apagados Callan Mulvey (Capitán América: El soldado de invierno) y Hans Matheson (Furia de titanes) en los papeles de Scyllias y Aeskylos, respectivamente. El único que destaca un poco es Calisto, el hijo de Scyllias, interpretado por Jack O'Connell (Eden Lake).

La partitura de Junkie XL (New Kids Turbo) es apabullante y mantiene al film en un alto nivel de énfasis las escenas bélicas, que aun siendo de una pulcritud y puesta en escena demasiado estudiada, la conjunción de ambas partes, cumple debidamente su función, el entretenido espectáculo.

300: El origen de un imperio es una película que podría haber dado mucho más de sí misma, si sus personajes hubieran sido igual de carismáticos que en su predecesora, no le hubieran puesto tanto filtro de iluminación innecesario y las escenas de acción no se hubiesen visto supeditadas únicamente al espectáculo visual, olvidando reforzar y prestar más atención a los puntos flacos de una buena historia como la que han pretendido contarnos.

Puntuación

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