19/7/14

El amanecer del planeta de los simios

Título original: Dawn of the Planet of the Apes
Año: 2014
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Director: Matt Reeves
Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Bomback
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Michael Seresin
Reparto: Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kodi Smit-McPhee, Enrique Murciano, Kirk Acevedo, Judy Greer
Productora: 20th Century Fox / Chernin Entertainment

Un grupo de simios evolucionados genéticamente, capitaneados por César, se convierte en la raza dominante del planeta Tierra. Su única amenaza de crecimiento es un grupo de humanos que han sobrevivido a un virus devastador desatado en la década anterior. Ambas especies han conseguido obtener una tregua de paz, que se verá rota cuando ambas partes se sitúan al borde de una guerra que determinará quién será la raza dominante en la Tierra.

El director de Monstruoso, Matt Reeves, con unos títulos de crédito mediante infografía y voz en off, nos sitúa de forma efectiva en unos hechos más propios de una película de zombies. Una secuela que sigue de lejos el argumento de su predecesora, donde el nexo de unión con el virus s-112 es lejano y remoto, Reeves nos plantea una película apocalíptica en el que el virus creado por el Dr.Will Rodman se ha convertido en algo casi irrelevante.

A nivel de guión la película olvida un poco la inteligencia de su antecesora y se vuelca en el blockbuster. Aunque, no pierde la lógica y la coherencia argumental. La película mantiene cierto equilibrio entre una historia más profunda y reflexiva con su parte más comercial, la visual, pero se apoya en exceso en un mismo lema 'simio no mata simio'. 

Con los personajes creados por Rick Jaffa y Amanda Silver, guionistas de El origen del planeta de los simios, colaboran con Mark Bomback (La jungla 4.0, La lista) en un guión para esta secuela se ha centrado mucho más en la acción y la supervivencia de dos especies que mantienen mucho más en común de lo que aparentan, la inteligencia. Una virtud que nos da la capacidad de razonar pero también la de dominar y querer la supremacía como especie.

La carga dramática en torno a los personajes principales y seres queridos de éstos, se imprime con fuerza pero sin calar hondo en el espectador, por lo menos, no al nivel que pretende el film. Al final de todo, lo mejor que nos queda como espectadores es su parte visual, con escenas de acción bien ejecutadas y sus apocalípticos escenarios, que aún creados o complementados sobre pantalla verde, son realmente plausibles.


A nivel interpretativo, Andy Serkis se vuelve a enfundar el traje de lycra y nos presenta a un César mucho más seguro de sí mismo, un auténtico líder con un don innato y con un lema mucho más humano, proteger a su familia y su pueblo. En el bando de los simios tenemos personajes complementarios bastante carismáticos, como Maurice, Ash o Koba, interpretados por Karin Konoval (El origen del planeta de los simios), Larramie Doc Shaw y Toby Kebbell (Rocknrolla), respectivamente. Todos ellos han usado las técnicas de captura de movimientos y expresión facial usadas en películas como Avatar. Un trabajo con unos resultados muy creíbles y que nada tienen que envidiar al realizado por Andy Serkis en su papel de César.

En el bando de los humanos, los que llevan la mayor parte del peso protagonista, son Jason Clarke (Death Race) y Gary Oldman (Batman Begins) en los papeles de Malcom y Dreyfus, respectivamente, que ambos interpretan con solvencia y credibilidad, a pesar de ser unos personajes bastante estereotipados. Malcom y Dreyfus son el reflejo de lo que son César y Koba en el bando de los simios, mientras que los primeros abogan por la diplomacia, los segundos apuestan por soluciones más milicianas.


Kirk Acevedo (Fringe) interpreta a Carver un miembro del grupo de los humanos bastante conflictivo que asume el rol de personaje odioso y despreciable en su actitud. En papeles de menor importancia dentro de la historia, tenemos a Keri Russell (Misión imposible 3) y Kodi Smith Mc Phee (La carretera), que más allá de un par de escenas, se limitan a rellenar los planos con su presencia.
Michael Giacchino (Misión imposible: Protocolo fantasma) ya trabajó con Matt Reeves en el remake de Déjame entrar, compone unas piezas de corte épico para las escenas de acción, aunque no terminan de encajar la heroicidad de las escenas, no por la partitura, sino por las propia escenas carentes de la epicidad necesaria.

La película peca de duración excesiva, un tramo de metraje que se aprovecha para dar vueltas a lo mismo, pudiendo llegar a aburrir en tramos cortos. Personalmente, creo que veinte minutos menos habrían dejado una película mucho más dinámica y enérgica de lo que termina siendo. Una secuela algo inferior a su antecesora, aún contando con casi el doble de presupuesto, nos deja un espectáculo visual que entretiene pero no hace mella.

Puntuación

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