19/9/14

El corredor del laberinto

Crítica realizada por Maxy Asecas

El corredor del laberinto
Título original: The Maze Runner
Año: 2014
Duración: 113 min.
País: Estados Unidos
Director: Wes Ball
Guión: James Dashner, Noah Oppenheim (Novela: James Dashner)
Música: John Paesano
Fotografía: Enrique Chediak
Reparto: Dylan O'Brien, Thomas Brodie-Sangster, Kaya Scodelario, Will Poulter, Ki Hong Lee, Blake Cooper, Aml Ameen, Jacob Latimore
Productora: 20th Century Fox / Gotham Group

Cuando el joven Thomas despierta, se encuentra en un ascensor y no recuerda quién es. Es el año 2024. De pronto, el ascensor se detiene, las puertas se abren y una multitud de chicos lo recibe. Ha llegado al Claro, un lugar rodeado de altísimos muros con dos portones que todas las mañanas se abren y dan paso a un inmenso laberinto. De noche, las puertas se cierran y por el laberinto circulan unas aterradoras criaturas llamadas laceradores. 

Hay tres reglas que debes seguir: 1 – Haz tu parte; 2 - Nunca dañes a los demás; y 3 – Nunca ir más allá del muro. Estas son las reglas que hay que seguir para una armónica convivencia en El Área.

El film abre con Thomas (Dylan O’Brien, uno de los protagonista de la serie Teen Wolf), un recién – llega uno cada mes – llegado al Área, un paramo rodeado de gigantes paredes. No recuerda quien es, ni porque está ahí; lo único que sabe es que lo único que conserva es su nombre. Allí conoce a jóvenes como él, quienes no conocen su pasado, pero obedecen las reglas impuestas por Alby (Aml Ameen). Como es de esperar, Thomas siente curiosidad por saber lo que hay detrás del muro, haciendo que pueda romper la tercera regla.

Este muro es lo que los separa del laberinto, un lugar que cambia constantemente. Cada día las puertas se abren, para que Los Corredores, jóvenes con dicha habilidad lo recorran para encontrar una salida. El problema para ellos es que si no llegan antes del anochecer – cuando se cierran las puertas – son víctimas de Los Penitentes, una especie de arácnidos mecánicos que solo salen de noche para cazar a los que estén dentro del mismo.



Durante su estancia se rodea de amistad como la de Chuck (Blake Cooper), el más joven de todos ellos; pero también de la intolerancia de Gally (Will Poulter), quien cree que Thomas es una amenaza para esa idílica – aunque distópica – utopía. Su curiosidad aumenta cuando ve que del muro sale Minho (Ki Hong Lee) uno de los mejores Corredores del Área. Todo esto cambia con la llegada de Teresa (Kaya Scodelario), quien reconoce a Thomas. Esto produce que toda la calma se desmorone, provocando que Thomas se adentre más al laberinto y provocando la paranoia de Gally.

Casi todo el metraje se nos presenta los viejos clichés ya conocidos: el novato que recién llega y por extrañas razones es la razón para la supervivencia; amistades encontradas; rivalidades ganadas; un extraño pasado, entre otros. Todo parece que es previsible en el film, y lo es. Pero son las mínimas, aunque efectivas vueltas de tuerca lo que lo hacen interesante.

Es de esperar que un film donde la mayoría de sus personajes principales son jóvenes, tienden a ser planos en su dramatismo y profundidad, pero aquí no pasa eso. Cada personaje elabora su propia psiquis, lo que logra crear una empatía por cada uno; en especial por el pequeño Chuck, que Blake Cooper le da una gracia y simpatía esplendida en todos los niveles conocidos. El resto del reparto cumple con lo justo, sin que se transforme en un pastiche sin sentido como La Saga Crepúsculo.


El gran acierto fue no haber contado una historia de amor entre Thomas y Teresa, pues esto le habría restado gran importancia al resto de los personajes. El film fluye de manera natural, haciendo que mientras más nos adentramos en su mundo, mas nos interese.
El film está basado en la trilogía El corredor del laberinto (Maze Runner) escrita por James Dashner; quien seguramente se sintió influenciado por la novela de William Golding, El Señor de Las Moscas. No sería errado pensar que estamos en presencia de una versión más, oscilando a la ciencia ficción de dicha novela.

La fotografía de Enrique Chediak logra plasmar con gran acierto y de forma natural todo lo que estos jóvenes viven. La dirección de Wes Bell – en su debut para la pantalla grande – es por demás aceptable. En una época donde sagas literarias para adolescentes retratan futuros de sociedades distópicas como se ven en Los Juegos del Hambre o Divergente, por citar algunos casos; El corredor del laberinto se mantiene a la altura de las circunstancias, sin caer en ningún momento. Las puertas del laberinto se han abierto, es hora de que intentes sobrevivir.

Puntuación

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