21/10/14

Filth

Filth
Título original: Filth
Año: 2013
Duración: 97 min.
País: Reino Unido
Director: Jon S. Baird
Guión: Jon S. Baird (Novela: Irvine Welsh)
Música: Clint Mansell
Fotografía: Matthew Jensen
Reparto: James McAvoy, Imogen Poots, Jamie Bell, Joanne Froggatt, Eddie Marsan, Jim Broadbent, Emun Elliott, Kate Dickie, Shirley Henderson, Ron Donachie, Martin Compston, Iain De Caestecker, Pollyanna McIntosh
Productora: Steel Mill Pictures / Logie Pictures / Altitude Film Entertainment

Bruce Robertson (James McAvoy) es el detective de policía más maleducado, pervertido, misántropo y adicto a las drogas y al sexo de Edimburgo. A pesar de ello, Robertson quiere un ascenso. Claramente es la persona adecuada para el trabajo; el resto de sus colegas son idiotas. Desafortunadamente, ha habido un asesinato y el jefe de Bruce quiere resultados. No hay problema. Él está al mando y cuando resuelva el caso y consiga el ascenso su mujer volverá con él.

El productor de la película Hooligans, John S. Baird, nos presenta Filth, su segundo film como director. Filth es la adaptación de la novela escrita por Irvine Welsh, autor de Trainspotting. Novela que también tuvo su adaptación a la gran pantalla con Danny Boyle como director.

Tal y como indica la traducción de su título, Filth es sucia, puerca e inmunda, pero a diferencia de Trainspotting no es una película transgresora. Aunque, según he leído, la novela es más perversa que la película. El guión escrito por Baird para la película, se desenvuelve en clave de comedia negra bastante ácida. Su inteligente humor se alimenta de ácidos diálogos y escenas que nada tienen que envidiar a las películas del también britanico Edgar Wright (Arma Fatal).

El film transcurre por distintas emociones, la predominante es la de hacernos reír, pero tiene la cualidad de hacernos sentir otras emociones como pena u odio hacia el personaje principal. Al que se nos presenta mediante escenas un tanto sórdidas, y vamos conociendo, a través, y por sus travesuras. Que en más de una ocasión, lo que empieza como una pequeña broma, desemboca en una auténtica putada.

Pero él no encuentra diferencia alguna, su objetivo es ascender a inspector pasando por encima de cualquier oponente, y esa rivalidad es lo que empuja a él y a la propia historia hacia delante. Ver a Bruce como se las ingenia para ir deshaciéndose de sus oponentes, gracias a la excelente interpretación de James McAvoy (X-Men: Nueva generación) es de lo mejor de toda la película. McAvoy en su papel hace honor al adjetivo que da título al film, y nos enseña las peores cualidades posibles que hemos visto en un personaje; maleducado, pervertido, misántropo, alcohólico, drogadicto, homófobo, racista y un sinfín de adjetivos que lo sitúa entre la peor calaña.


En papeles secundarios, podemos destacar a Eddie Marsan (Bienvenidos al fin del mundo) que con una minimalista pero lograda caracterización consigue un personaje de lo más tontamente carismático. Jamie Bell (Rompenieves) se mantiene en una correcta interpretación en la sombra durante la mayor parte de la película, pero al final tiene su momento de importancia dentro de la historia.

La banda sonora compuesta por Clint Mansell, compositor fetiche de Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño) mantiene un nivel muy adecuado con la tonalidad cómica que desprende la película. Algunos temas de artistas variados como el 99 Luftballons de Nena o Born to be Wild de Mars Bonfire, entre otros, dan buena cuenta de ello. No recuerdo ningún tema que no esté bien colocado en su correspondiente escena.

La película empieza con cierto desfase, la presentación y las distintas situaciones por las que pasa el personaje son bastante risibles. Pero a medida que avanza la historia, sin abandonar el tono sarcástico, nos muestra un lado más humano del personaje. Una combinación que contrasta con la asquerosa personalidad del personaje.


Aunque mantiene un buen desarrollo, en ese aspecto me ha decepcionado un poco, pero no significa que no me haya gustado. La película se disfruta de lo lindo, pero la genialidad de la primera mitad, se sacrifica al intentar ofrecernos un desenlace sorprendente, que consigue. Pero ese chocante final, junto a la búsqueda de la reconciliación con el mundo, los auténticos valores de la amistad como protagonista a través de la redención, desvían nuestra atención puesta en el descacharrante inicio.

Una película en la que no vamos a dejar todo nuestro empeño y mejores momentos, pero que se hace lo suficientemente disfrutable en sus apenas 100 minutos, pasados en un suspiro.

Puntuación

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