13/10/14

Goodnight Mommy

Goodnight Mommy
Título original: Ich seh, Ich seh (Goodnight Mommy)
Año: 2014
Duración: 99 min.
País: Austria
Director: Severin Fiala, Veronika Franz
Guión: Severin Fiala, Veronika Franz
Fotografía: Martin Gschlacht
Reparto: Susanne Wuest, Elias Schwarz, Lukas Schwarz, Ulrike Putzer, Michael Thomas
Productora: Ulrich Seidl Film Produktion GmbH

Es pleno verano, y dos hermanos gemelos esperan pacientemente a que su madre regrese a casa tras una operación de cirugía plástica. Esta llega con la cara completamente vendada y mostrándose fría, distante y obsesiva. El cambio en su personalidad hará que los niños se pregunten si la mujer es realmente su madre o se trata de una impostora.

Está claro que hoy día es muy difícil innovar en el panorama cinematográfico mundial, y más todavía dentro del género de terror. A pesar de contener elementos de distintas películas de género que ya hemos visto anteriormente, con mucho estilo y contundencia la película juega su propia mano de cartas. Y no me molesta en absoluto reconocer que el film dirigido y guionizado por Severin Fiala y Veronika Franz, me ha sorprendido gratamente.

De manera habitual, la traducción del título original, Ich seh, Ich seh, significa Veo, veo, hace referencia al clásico juego infantil de adivinanzas, el cual nada tiene que ver con su título en inglés, Goodnight Mommy. Título más propio de película de terror convencional, que sirve como gancho para el público no aficionado.

El divertido juego es tratado de forma metafórica, y se convierte en algo macabro e insano encarado de frente con el terror psicológico, género del que se nutre desde el minuto uno. Ese tipo de terror que, más que asustar o provocar miedo, incomoda al espectador.

Sus influencias dentro del género se pueden contar por cientos, cierto. Aunque, las primeras que nos vienen a la cabeza, dada su gran evidencia, son La piel que habito de Pedro Almodóvar e Inseparables de David Cronenberg. Películas de las que toma prestadas sus principales elementos; la cirugía plástica y los gemelos malvadamente inquietantes.


Sin embargo, salvaguardando muy bien el sorprendente giro final, el film avanza por sus propios senderos y se acomoda en su propia trama con naturalidad. La carencia de un ritmo trepidante, y la lejanía con el terror más convencional, puede que no convenza al público más comercial.
Fiala y Franz reconocen encontrarse mínimamente influenciados por el cine de Michael Haneke en su debut como directores en la gran pantalla. Personalmente, sin mención negativa alguna, me parece que se encuentran influenciados a mayor escala de lo que reconocen.

La película rehuye de los tópicos más estandarizados del género, el film transmite bastante tensión y suspense a partir del segundo tramo de película de manera muy notable. Para mí, mucho más auténticos que los trucos baratos del ‘taa-chan’ con el volumen a 3000 decibelios. El film no juega en esa liga, los puntos los suma con situaciones escabrosas y macabras sin tener que recurrir a lo extremadamente explícito.

Dentro del género, los gemelos es un subgénero, que por suerte, no ha sido tan explotado ni tan recurrente como el de las posesiones, los fantasmas o las casas encantadas. Un subgénero que cuando se ha hecho lo suficientemente bien, ha sido incluso más inquietante. Ejemplos de ello, son la mencionada Inseparables o Seconds Apart, film visto en una anterior edición del Festival de Sitges.

La película carece de un excesivo grado de violencia, al menos visualmente, pero como he dicho, sí que presume de escenas algo macabras en su contexto y con solo tres protagonistas, una minimalista puesta en escena y un único escenario, crea un ambiente denso, enrarecido y asfixiante.


A diferencia de Inseparables, en la que Jeremy Irons interpreta a ambos personajes, aquí nos presentan a dos gemelos auténticos. Nos contaban sus directores durante la presentación de la película, que al principio no sabían cómo encontrar parejas de gemelos para realizar el casting, hasta que su productor Ulrich Seidl, les instó a preguntar en los colegios.

De esta manera, aparecen en escena los hermanos Swarchz, Elias y Lukas que en un genial ejercicio interpretativo dejándonos deslumbrados junto a la actriz austriaca Susanne Wuest, totalmente desconocida para un servidor, pero que nada tiene que envidiar a los excelentes gemelos. La enrarecida quimica familiar está servida y se desata en un malsano thriller psicológico al que no le hace falta recurrir a lo extremadamente sencillo y los tópicos del terror más convencional.

Puntuación

2 comentarios:

  1. Para mí fue una de las sorpresas de Sitges 2014. Los últimos 40 minutos son de una tensión indescriptible. Me gusta, como tú dices, ese terror que no viene de los tópicos, si no por la tensión que se va creando en la historia (que va siempre a más), sin caer nunca en los fáciles artificios. Una joya a descubrir por el gran público.

    Saludos.

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    1. Me alegra ver que coincidimos. Junto a The Signal, es una de las mejores sorpresas que me ha deparado la edición de 2014.

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