13/10/14

Horsehead

Horsehead
Título original: Fièvre (Fever) (Horsehead)
Año: 2014
Duración: 85 min.
País: Francia
Director: Romain Basset
Guión: Romain Basset, Karim Chériguène
Música: Benjamin Shielden
Fotografía: Vincent Vieillard-Baron
Reparto: Lilly-Fleur Pointeaux, Catriona MacColl, Murray Head
Productora: HorseHead Pictures

En 1781, Henry Fuseli pintó su cuadro La pesadilla, en el que el sueño de una joven era atormentado por un incubo y por un aterrador caballo blanco. Estas visiones parecen inspirar Fièvre, en la que una estudiosa de los sueños cae enferma de una terrible fiebre y empieza a experimentar unos sueños lúcidos que la transportan a un mundo siniestro y alucinante.

Tras dirigir varios cortometrajes, el joven director Romain Basset, debuta en su primer largometraje con un proyecto tan independiente como ambicioso. Motivo por el cual, éste se ha ido gestando a lo largo de 36 meses. Sus requerimientos monetarios y temporales, se limitan a lo visual.
Conseguir el presupuesto suficiente para ello no fue tarea fácil, el principal problema y motivo de dicha demora. Recurriendo a un co-productor y el crowdfunding, el proyecto finalmente ha visto la luz.

Con una excelente fotografía, iluminación y su hipnótica puesta en escena, deudora del American Gothic Horror de la Hammer y el cine de terror italiano de los 60 y 70, especialmente el giallo, el resultado es un apartado visual sublime.


El tiempo, el dinero invertido y la dedicación del equipo técnico durante el rodaje, aunque lo parezca, no tiene casi arreglos de post-producción -así lo afirmó su director durante el post-screening-, nos ha dejado una película de aspecto impecable.

Horsehead es una epopeya visual con una estupenda puesta en escena muy teatral, en la que Basset deja claro que el punto fuerte de la película es, estrictamente, el apartado visual. Enigmático e hipnótico como pocos, es el primer aspecto de la película que me ha encantado y maravillado.

Lastima de su historia, aunque no está mal, el guión escrito por el propio Basset junto a Karin Chériguène, da vueltas a un mismo concepto durante demasiado tiempo. La mayor parte de la película, gira en círculos sobre sí misma.
Giros de 360 grados que no conducen a ningún sitio por el que no hayamos pasado previamente. Motivo por el que termina dejando una sensación muy templada y le resta puntos a lo maravillosamente que resulta visualmente.


Con una historia más elaborada, les hubiera quedado una película muy redonda. No me refiero a su carente originalidad, ni a las incongruencias que ésta pueda contener, como por ejemplo, inducir sueños lúcidos con Éter, en lugar de hacer uso de la meditación. O la ausencia de control en los sueños, que precisamente, parece no tener controlados su protagonista en ningún momento. Son 'fallos' para mí totalmente permisibles en una película que juega en una liga onírica y surrealista.

Las interpretaciones se encuentran en los límites de lo coherente, aunque algunas reacciones no aparentan ser del todo lógicas, se le permite. Puesto que, como he dicho, la película juega en una liga totalmente onírica y surrealista. Pero es una auténtica lástima que el guión no esté a la altura de su aspecto visual.

Puntuación

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